Desde diciembre de 2022, un importante proyecto ha permanecido en pausa en la Cámara de Diputados de Bolivia, pero recientemente ha cobrado vida. Se trata de un contrato de crédito firmado entre el Estado boliviano y la agencia alemana de cooperación KFW, por un monto significativo de 34 millones de euros. Este financiamiento está destinado a la construcción de una planta de generación de energía en el municipio de Viacha, que promete ser un hito en la producción energética del país.
El objetivo principal del proyecto es implementar una planta que genere energía eléctrica a partir de fuentes renovables, específicamente aprovechando la energía solar mediante tecnología fotovoltaica. La planta tendrá una capacidad total proyectada de 40 megavatios (MW), que será inyectada al Sistema Interconectado Nacional (SIN). Este avance no solo busca diversificar las fuentes energéticas del país, sino también fortalecer su infraestructura energética.
La aprobación del proyecto por parte del pleno de la Cámara de Diputados se produjo este miércoles, marcando un paso crucial en su desarrollo. Cabe destacar que este es el segundo crédito aprobado por la Cámara Baja en apenas una semana. El día anterior, se dio luz verde a otro crédito por 100 millones de dólares destinado a un proyecto orientado a la generación de empleo. Ambos documentos han sido enviados al Senado para su respectiva revisión.
En apenas dos días, el Gobierno boliviano ha asegurado financiamiento por un total de 100 millones de dólares y aproximadamente 34 millones de euros (equivalentes a unos 39,7 millones de dólares). La ley que acompaña este nuevo crédito autoriza al Ministerio de Economía, a través del Tesoro General de la Nación (TGN), a asumir el repago de las obligaciones que se generen durante la ejecución del contrato y del programa BMZ-No.2019.6509.4.
Durante la sesión legislativa, el viceministro de Inversión Pública, Fernando Jiménez, representó al Ministerio de Planificación del Desarrollo y expuso los beneficios que traerá este programa. En su intervención, destacó dos aspectos cruciales: primero, el impulso hacia una transición energética sostenible; y segundo, el incremento en la disponibilidad de gas natural para otros usos. Jiménez mencionó que uno de esos usos podría ser la exportación, lo que podría abrir nuevas oportunidades económicas para Bolivia.
Con esta iniciativa, el país no solo avanza hacia una matriz energética más limpia y diversificada, sino que también se posiciona para aprovechar sus recursos naturales en beneficio del desarrollo económico y social. La implementación exitosa de esta planta en Viacha se vislumbra como un paso significativo hacia un futuro energético más sostenible para Bolivia.


