El clima político en Bolivia se ha intensificado tras las recientes declaraciones del senador Leonardo Roca, quien ha exigido acciones contundentes contra su colega Nilton Condori, a quien el Gobierno nacional ha señalado como un promotor de la violencia armada en el contexto de las movilizaciones que sacuden al país. Roca, representante de la bancada Libre, enfatizó que el proceso de expulsión de Condori continúa avanzando y que ahora se incorpora una vía penal a las acciones en su contra. “La justicia y el Senado deben actuar sin demora”, afirmó, subrayando que en una democracia no hay lugar para terroristas, ni en las calles ni en las instituciones.
Roca recordó que su bancada ya había presentado denuncias previas ante la Cámara de Senadores relacionadas con “faltas éticas y actuaciones contrarias a la institucionalidad democrática” por parte de Condori, lo que refuerza su llamado a una respuesta más firme por parte de las autoridades competentes. La tensión se ha incrementado tras la reciente firma de un pacto entre Condori y el dirigente de la Central Obrera Boliviana (COB), Mario Argollo, junto a los Ponchos Rojos. Este acuerdo establece una postura clara: rechazar cualquier tipo de negociación con el gobierno del presidente Rodrigo Paz y exigir su renuncia.
En un contexto donde la violencia se ha convertido en un tema central del debate público, el vocero presidencial José Luis Gálvez también se pronunció al respecto. En su declaración, Gálvez denunció que tanto Argollo como Condori están fomentando la “violencia armada” en las movilizaciones y apeló a la población para mantener la calma y responder con paz ante la situación actual, advirtiendo sobre las consecuencias devastadoras que podría traer un aumento en los conflictos.
La respuesta desde el oficialismo no se ha hecho esperar. La diputada Claudia Bilbao del Partido Demócrata Cristiano (PDC) también exigió la renuncia de Condori y cualquier otra autoridad electa que no esté comprometida con los principios democráticos. Bilbao criticó fuertemente al senador por limitarse a un discurso político sin aportar soluciones concretas o proyectos legislativos que aborden los problemas apremiantes del país.
Las acusaciones y demandas entre los diferentes sectores políticos reflejan un panorama complejo y polarizado en Bolivia, donde el futuro inmediato del diálogo democrático se encuentra bajo una creciente presión. La situación exige atención tanto por parte de los legisladores como de la ciudadanía, quienes observan con preocupación cómo se desarrollan estos acontecimientos en un momento crítico para la estabilidad del país.


