El municipio de San Julián, ubicado en el departamento de Santa Cruz, enfrenta una crisis significativa debido a un bloqueo que se ha prolongado por cinco días. Esta situación ha generado serias dificultades para los residentes, quienes se ven obligados a hacer largas filas para obtener garrafas de gas, un recurso esencial en sus hogares. La escasez de este suministro ha llevado a que muchas personas pasen la noche en la calle, enfrentando las inclemencias del tiempo mientras esperan su turno.
Julia Condori, una vecina afectada por esta problemática, relató a UNITEL las condiciones en las que se encuentran los ciudadanos: “Hay harta cola, hartísima cola. Se trasnochan aquí para agarrar (una garrafa), duermen aquí aunque hace frío, vienen aquí a hacerse su fogata hasta que llegue el gas”. Este testimonio refleja la urgencia y desesperación de quienes dependen del gas para cocinar y calentar sus hogares.
Los testimonios de otros pobladores también destacan la restricción impuesta por las distribuidoras, que limitan la venta a una sola garrafa por persona. Un vecino que prefirió no ser identificado compartió su experiencia: “Desde las 8:00 de la mañana estoy aquí (haciendo fila), voy a llevar una (garrafa), solo una por persona dejan”. Esta regulación ha intensificado la competencia entre los residentes por adquirir el producto.
Además de la escasez, los ciudadanos han notado un aumento considerable en el precio del gas. En circunstancias normales, una garrafa se vende a 22,50 bolivianos; sin embargo, debido a la actual crisis, los precios han escalado entre 28 y 30 bolivianos. Armando Aramayo, otro habitante de San Julián, comentó sobre esta situación: “Dicen que llegaron (las garrafas) y rapidingo se terminó y así que no sé la verdad. A lo que he escuchado han estado vendiendo a 30 (Bs)”.
La falta de gas no solo afecta a los individuos en su vida cotidiana sino que también tiene repercusiones en actividades productivas clave para la región. En este contexto de bloqueo y escasez, las labores de cosecha de arroz están siendo impactadas negativamente, lo que podría tener consecuencias económicas más amplias para el municipio y sus habitantes.
La situación sigue siendo crítica mientras los vecinos esperan una solución al conflicto que ha llevado al cierre de rutas y ha dificultado el acceso a productos básicos indispensables para su bienestar diario.


