La situación de la distribución de combustibles en La Paz ha alcanzado niveles críticos, marcando una reducción histórica que ha generado preocupación entre los ciudadanos y los comerciantes del sector. Este desabastecimiento se debe en gran medida a los bloqueos logísticos provocados por conflictos sociales que han afectado la operatividad del país.
Carla Zuleta, gerente general de la Asociación de Comercializadores Privados de Hidrocarburos (ASOSUR), expuso la drástica disminución en las cantidades de combustible asignadas a las estaciones de servicio. En condiciones normales, estas estaciones reciben entre 24,000 y 60,000 litros diarios, dependiendo de su ubicación. Sin embargo, en el contexto actual, las cifras han caído a tan solo 10,000 litros cada dos días para cada estación, lo que representa un golpe devastador para la disponibilidad de combustible en la región.
Esta situación no solo afecta a La Paz y El Alto; las provincias también están enfrentando serias dificultades. Zuleta destacó que desde hace aproximadamente un mes no se está programando el suministro de gasolina ni diésel para estas áreas. El desabastecimiento se ha intensificado debido a que los bloqueos en las rutas impiden que las cisternas que transportan combustibles lleguen a la planta de Senkata, lo que repercute negativamente en la distribución y comercialización del producto.
En este contexto crítico, la gerente informó sobre la reciente asignación mínima de gasolina para estaciones urbanas, consistente en solo 12,000 litros gracias a los ductos directos provenientes de la planta YPFB en Cochabamba. Sin embargo, el diésel ha estado completamente ausente en los surtidores locales durante los últimos nueve días, lo cual agrava aún más la situación.
A pesar de las severas restricciones impuestas por la crisis actual, se han implementado excepciones logísticas para garantizar el suministro a sectores considerados esenciales. Esto incluye vehículos prioritarios como camiones encargados de distribuir gas licuado de petróleo (GLP), recolectores de basura y cisternas que transportan gasolina.
En medio del caos y la incertidumbre, Zuleta expresó el sentir generalizado entre los miembros de ASOSUR: Cualquier perjuicio que se esté ocasionando al sector es secundario ante el dolor e impotencia que estamos experimentando como bolivianos al ver a conductores y choferes haciendo filas interminables. Esta reflexión resalta no solo el impacto económico del desabastecimiento sino también la angustia social generada.
La asociación hizo un llamado a los movimientos sociales para fomentar el diálogo como vía para resolver la crisis. Zuleta enfatizó que las estaciones de servicio están listas y operativas para trabajar sin cesar en cuanto se garantice el libre tránsito y el suministro adecuado. Asimismo, instó a las autoridades gubernamentales a buscar soluciones pacíficas mediante mesas de negociación con los sectores movilizados antes de que la economía local sufra daños irreparables.
La situación actual plantea un desafío significativo para La Paz y sus alrededores, donde la búsqueda de una solución pacífica es más urgente que nunca para evitar mayores estragos económicos y sociales.


