La producción de gas en Bolivia ha comenzado a mostrar signos de declive, lo que ha llevado a la Brigada Parlamentaria de Tarija a considerar el megaproyecto hidroeléctrico El Carrizal como una solución clave para garantizar la transición energética y la soberanía del país. Este ambicioso proyecto se presenta como una respuesta a la creciente necesidad de diversificar las fuentes de energía en un contexto donde el gas, tradicionalmente el pilar energético del país, está en retroceso.
En este marco, se ha generado una resistencia notable desde algunas plataformas ambientales que cuestionan tanto los beneficios como los impactos del proyecto. En respuesta, el diputado tarijeño Rodrigo Fuenzalida ha anunciado la intención de llevar a cabo un proceso de socialización técnica. Este proceso tiene como objetivo informar y aclarar los alcances de la propuesta ante diferentes sectores, tanto aquellos que apoyan el proyecto como los que se oponen a él. La idea es fomentar un debate fundamentado en datos técnicos y consideraciones ambientales.
Fuenzalida subrayó que se cuenta con documentación exhaustiva que respalda la viabilidad del proyecto y asegura que no tendrá efectos adversos sobre el medio ambiente ni sobre la pesca en la zona del río Pilcomayo. Destacó que uno de los principales objetivos es disipar las dudas planteadas por las organizaciones ambientalistas, proporcionando información clara y verificada.
El legislador también resaltó los beneficios significativos que El Carrizal podría aportar a las regiones de Tarija y Chuquisaca, especialmente en términos energéticos y productivos. Entre estos beneficios se incluye la posibilidad de habilitar riego para unas 90 mil hectáreas, lo cual sería crucial para el desarrollo agrícola en el Chaco. Además, se garantizaría una regulación hídrica constante durante todo el año, lo que podría contribuir al desarrollo sostenible de estas áreas.
En un contexto donde la producción gasífera está disminuyendo, Fuenzalida argumentó con firmeza la necesidad de buscar alternativas renovables para garantizar el suministro energético futuro. En sus palabras, nosotros estamos quedándonos sin gas, lo que hace imprescindible avanzar hacia proyectos hidroeléctricos. Estas iniciativas no solo ofrecerían nuevas fuentes de energía renovable, sino que también serían fundamentales para satisfacer la creciente demanda energética del sur del país.
Aunque reconoce que hay voces críticas hacia El Carrizal, Fuenzalida enfatizó la importancia de incluir a todos los sectores en las jornadas de socialización, permitiendo así que expongan sus inquietudes y observaciones. Su intención es evitar que el debate se convierta en un enfrentamiento político o ideológico, optando por construir una evaluación basada en estudios especializados y evidencia técnica.
Finalmente, el diputado destacó el impacto económico potencial que tendría la construcción de esta hidroeléctrica, cuyo costo estimado superaría los mil millones de dólares. Esta inversión no solo podría generar empleo y estimular la demanda de materiales de construcción, sino también activar el movimiento económico regional en un momento crítico para Tarija y Chuquisaca. La propuesta busca posicionar a El Carrizal no solo como una solución energética, sino como un motor para el desarrollo económico sostenible del sur boliviano.


