En medio de una creciente ola de violencia en La Paz, el alcalde César Dockweiler ha hecho un llamado urgente a establecer una mesa de diálogo que involucre al Gobierno y a los sectores en movilización, solicitando la mediación de la Iglesia y organismos internacionales. Esta petición surge tras los intensos enfrentamientos que han tenido lugar en la ciudad, donde las fuerzas policiales se han visto desafiadas por grupos que han respondido con piedras, explosivos y otros objetos.
Durante una conferencia de prensa, el alcalde destacó la necesidad de que se busquen soluciones pacíficas a través del diálogo. Es fundamental que estas instancias ofrezcan sus servicios para mediar, con el propósito de resolver este conflicto mediante el diálogo, expresó Dockweiler, enfatizando la relevancia de la intervención de mediadores neutrales en un contexto tan tenso.
La situación ha tenido graves repercusiones en la vida cotidiana de los paceños. Según Dockweiler, los bloqueos y las manifestaciones han generado un desabastecimiento significativo en los mercados locales, lo que ha afectado tanto a comerciantes como a familias. Los productos se están pudriendo debido al desabastecimiento, lamentó el alcalde, quien también señaló que la libre transitabilidad ha sido severamente comprometida.
El impacto negativo no solo se ha sentido en el ámbito comercial; también se han reportado daños considerables a la infraestructura pública y privada. Dockweiler mencionó que se han producido destrozos en vehículos del Gobierno municipal y daños en oficinas públicas, así como afectaciones al ornato público. Hemos registrado vidrios rotos en diferentes oficinas y el avasallamiento de inmuebles públicos y privados, detalló.
La jornada del lunes estuvo marcada por eventos violentos que incluyeron saqueos y enfrentamientos entre manifestantes y policías cerca de la emblemática plaza Murillo. En un acto particularmente alarmante, un grupo de marchistas logró ingresar a las instalaciones del Tribunal Departamental de Justicia, forzando las rejas e invadiendo las oficinas ubicadas frente a la Fiscalía.
Además, las acciones vandálicas se extendieron al sistema de transporte por teleférico, donde se reportaron daños significativos en la estación Armentia de la Línea Naranja, así como ataques contra otras estaciones como la ubicada en plaza Villarroel. Estas agresiones han sido condenadas por el Ministerio de Obras Públicas, que ha denunciado los daños al patrimonio público.
En este contexto caótico, el llamado del alcalde Dockweiler resuena con urgencia mientras La Paz enfrenta una crisis que no solo afecta su estabilidad política, sino también su tejido social y económico. La búsqueda de un diálogo constructivo parece ser esencial para restaurar la paz y normalizar las condiciones en una ciudad sumida en el conflicto.


