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Daniel Pereira es un joven científico boliviano que ha encontrado su camino en el ámbito de la innovación y la sostenibilidad, a miles de kilómetros de su tierra natal. Desde hace seis años reside en México, donde se encuentra a dos años de culminar su doctorado en Ciencias de la Ingeniería en el Tecnológico de Monterrey, una de las universidades más reconocidas en América Latina por su enfoque en la investigación aplicada y el desarrollo tecnológico.

Su trayectoria académica comenzó en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), donde permaneció solo tres meses antes de decidir dar un salto hacia una formación internacional más amplia. Actualmente, Pereira trabaja y estudia en el Centro de Innovación del Tec de Monterrey, un espacio que busca fusionar la investigación científica con soluciones prácticas para los problemas urbanos contemporáneos, centrándose en áreas como sostenibilidad, movilidad y energía.

En una reciente entrevista, Pereira compartió detalles sobre su trabajo en el laboratorio de energía sustentable, donde se dedica a desarrollar proyectos que busquen mejorar la movilidad urbana. Uno de sus trabajos más destacados es la creación de un “gemelo digital” de Monterrey. Esta plataforma innovadora tiene la capacidad de replicar con gran precisión el funcionamiento cotidiano de la ciudad. Utilizando modelos matemáticos y algoritmos avanzados, esta herramienta permite simular los patrones de movimiento de los ciudadanos, identificar los medios de transporte que utilizan, calcular las emisiones vehiculares y evaluar su impacto sobre la salud pública.

La ambición detrás del gemelo digital es clara: “Buscamos recrear con el mayor detalle lo que hace la población, desde cómo se mueve hasta en qué horarios se concentra en determinados puntos”, explica Pereira. Este modelo no solo incluye datos sobre el tráfico y el transporte público, sino que también incorpora variables ambientales como el viento, lo que permite medir cómo estos factores afectan la dispersión de contaminantes y detectar áreas críticas que requieren intervención.

Además del aspecto predictivo del sistema, Pereira también participa activamente en proyectos que promueven la generación de energía limpia. Uno de ellos es GEMA, que propone desarrollar ventanas inteligentes capaces de captar radiación solar y generar energía mientras ajustan su nivel de transparencia según la intensidad lumínica. Esta innovación tiene como objetivo no solo reducir el consumo energético en edificios, sino también mejorar la eficiencia térmica sin comprometer el confort.

Otro proyecto significativo en el que está involucrado busca fomentar la electromovilidad a través del desarrollo de una rueda delantera que permita electrificar bicicletas y motocicletas simplemente reemplazando esta parte del vehículo convencional. “La idea es que con un simple cambio puedas convertir un vehículo tradicional en uno eléctrico”, aclara Pereira. Este enfoque busca democratizar el acceso a tecnologías limpias, especialmente relevante para aquellos contextos donde adquirir vehículos eléctricos puede resultar prohibitivamente caro.

El joven investigador también ha estado trabajando en dispositivos diseñados para medir con mayor precisión la polución vehicular, lo cual resulta crucial para informar políticas públicas efectivas en ciudades cada vez más congestionadas.

Sin embargo, detrás del éxito profesional y académico hay un profundo vínculo emocional con Bolivia. Pereira habla con nostalgia y orgullo sobre su país natal. “Es un país que extraño todos los días”, confiesa mientras evoca recuerdos entrañables. Entre ellos destaca uno muy particular: las salteñas. “Es lo que más extraño”, dice entre risas, dejando entrever cuánto añora esa empanada emblemática.

Con una mirada puesta hacia el futuro, Pereira expresa su deseo de aplicar muchos de sus proyectos en ciudades bolivianas como Santa Cruz o La Paz. “Sí, es replicable. Me encantaría hacerlo”, afirma con entusiasmo, aunque reconoce que esto dependerá de las condiciones adecuadas dentro del país para llevar a cabo estas iniciativas.

“Espero que las cosas mejoren. Sueño con poder transferir toda esta tecnología a Bolivia”, añade con una mezcla de esperanza y determinación.

Desde Monterrey, además de avanzar en sus investigaciones tecnológicas, Pereira envía un mensaje alentador a los jóvenes bolivianos: los anima a formarse y buscar oportunidades para desarrollar sus habilidades sin importar las adversidades. “Hay muchísimas oportunidades y los bolivianos estamos preparados para desenvolvernos en cualquier entorno”, asegura.

Mientras sigue trabajando en este innovador concepto urbano digital que podría transformarse algún día también en una realidad boliviana, Daniel Pereira no pierde vista lo esencial: al final del día siempre habrá tiempo para disfrutar una salteña caliente que le recuerde sus raíces y su hogar.

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