En Santa Cruz de la Sierra, la flota vehicular municipal enfrenta una situación crítica debido a problemas relacionados con el suministro de gasolina desestabilizada. Según informó el director de Bienes Municipales, Alberto Albuderne, aproximadamente 60 vehículos municipales permanecen varados, imposibilitados de operar debido a fallas técnicas derivadas del combustible comprometido. Esta problemática afecta no solo a los vehículos detenidos, sino también a otros que presentan desperfectos en sus motores vinculados a la combustión y al sistema de aire.
La situación ha generado preocupación en las autoridades locales, quienes están llevando a cabo relevamientos técnicos para evaluar el estado real de cada unidad afectada. Albuderne destacó que algunos vehículos se encuentran en los talleres para ser reparados, mientras que otros están ubicados en dependencias municipales donde se realizan diagnósticos minuciosos. El objetivo central es obtener un informe técnico detallado que sirva como base para presentar la reclamación correspondiente ante Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), entidad responsable del suministro de combustible.
Este proceso busca no solo identificar el alcance del daño causado por la gasolina desestabilizada, sino también gestionar un resarcimiento económico que permita cubrir los costos de reparación y mantenimiento necesarios para devolver la flota municipal a su operatividad habitual. Albuderne enfatizó la importancia de coordinar esfuerzos entre las instituciones públicas involucradas para asegurar el mantenimiento adecuado de estos vehículos, subrayando que si bien el aspecto económico será manejado por YPFB y las autoridades competentes, lo prioritario es garantizar que los vehículos puedan volver a prestar los servicios esenciales que brindan a la población.
El problema técnico principal señalado por el encargado de vehículos livianos de la Alcaldía, Erick Blefort, se centra en el sistema de combustión. Los motores afectados presentan dificultades para encender o se apagan continuamente durante su funcionamiento. Ante esta situación, se ha decidido dejar temporalmente fuera de servicio a estos automotores para evitar daños mayores que puedan complicar aún más su reparación futura.
Este escenario afecta directamente la capacidad operativa del municipio para atender diversas necesidades ciudadanas que dependen del uso eficiente y constante de su flota vehicular. La interrupción en el servicio puede repercutir en áreas como transporte público municipal, mantenimiento urbano y otras funciones esenciales relacionadas con la movilidad y gestión ciudadana.
En este contexto, las autoridades municipales mantienen una comunicación activa con YPFB para acelerar la evaluación técnica y buscar soluciones efectivas. La coordinación entre ambas entidades es fundamental no solo para resolver esta crisis puntual sino también para establecer mecanismos preventivos que eviten futuros incidentes similares relacionados con el suministro y calidad del combustible.
La problemática presentada pone en evidencia la vulnerabilidad del parque automotor público frente a irregularidades en insumos básicos como el combustible, lo cual tiene un impacto directo en la prestación de servicios públicos. La pronta resolución y reparación son cruciales para restablecer la normalidad operacional y garantizar que los ciudadanos continúen recibiendo atención adecuada por parte del municipio.
Mientras tanto, las unidades afectadas permanecerán fuera de servicio hasta recibir las reparaciones necesarias tras un diagnóstico minucioso. Esta medida preventiva busca minimizar daños adicionales y asegurar una recuperación óptima del parque vehicular municipal afectado por esta circunstancia adversa vinculada al abastecimiento de gasolina desestabilizada


