En Bolivia, la variación cromática de la gasolina que se comercializa no debe ser interpretada como un indicador de su calidad, según aclaró el vicepresidente de Operaciones de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), Sebastián Daroca. Esta explicación surge en respuesta a inquietudes y cuestionamientos que han surgido en ciertos sectores de la población respecto al combustible disponible en el mercado nacional.
Durante una conferencia de prensa, Daroca enfatizó que el color de la gasolina no guarda relación alguna con sus propiedades técnicas o su estado. Esta aclaración es particularmente relevante en un contexto donde la percepción pública puede verse afectada por diferencias visuales que no necesariamente están asociadas a parámetros de eficiencia o seguridad del combustible.
El vicepresidente explicó que dichas variaciones en el color responden a diversos factores vinculados a los procesos internos de producción y mezcla que llevan a cabo los operadores petroleros. Cada productor puede incorporar diferentes aditivos y colorantes que alteran el aspecto visual del combustible. Además, dentro del país existe una normativa específica que regula la incorporación de estos colorantes, especialmente en zonas consideradas de riesgo. Esta medida forma parte de un reglamento más amplio destinado al control y seguimiento del combustible para garantizar su trazabilidad y evitar fraudes o adulteraciones.
Este enfoque regulatorio busca fortalecer los mecanismos de supervisión y asegurar que, independientemente del color, el combustible distribuido cumpla con los estándares establecidos para su uso seguro y eficiente. Así, se garantiza que las diferencias cromáticas no afecten la confianza del consumidor ni generen confusiones sobre la calidad real del producto.
La explicación brindada por YPFB cobra especial importancia en un momento en que el país trabaja para optimizar su producción y distribución energética. De hecho, se proyecta una estrategia orientada a sustituir paulatinamente la importación directa de combustibles por la importación de crudo, lo cual implica cambios significativos en los procesos industriales internos. En este marco, mantener una comunicación clara sobre aspectos técnicos como el color del combustible resulta esencial para preservar la transparencia y credibilidad ante los usuarios finales.
En definitiva, el mensaje transmitido desde YPFB apunta a disipar mitos y prevenir malentendidos sobre las características visibles del combustible, resaltando que estas diferencias son consecuencia natural de procedimientos técnicos y normativos vigentes. Esto contribuye a fortalecer la confianza ciudadana en el sistema petrolero nacional y reafirma el compromiso institucional con la calidad y seguridad del suministro energético boliviano


