La estabilidad financiera de las instituciones de educación superior en Bolivia se ha convertido en un punto de análisis crucial, con la Confederación de Docentes de Bolivia, representada por Carlos Salinas de la Universidad Autónoma Juan Misael Saracho (UAJMS), destacando las notables disparidades en los resultados presupuestarios entre las casas de estudio.
Una serie de recientes encuentros con universidades de todo el país puso de manifiesto una situación heterogénea. Mientras que algunas instituciones han logrado asegurar los recursos necesarios para finalizar su gestión fiscal, otras, como la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca, se encuentran en una situación crítica, habiendo obtenido menos del cincuenta por ciento de su presupuesto proyectado, lo que ha derivado en una declaratoria de emergencia para dicha casa de estudios.
En el caso específico de la UAJMS, a pesar de haber recibido una asignación de recursos menor a la esperada, se prevé que podrá cumplir con sus compromisos financieros hasta el cierre del periodo. No obstante, se ha consolidado una postura unificada dentro del sistema universitario boliviano.
En una asamblea que congregó a todas las autoridades universitarias y al Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana (CUB), se formalizó un acuerdo trascendental. Este pacto establece que, si alguna universidad no logra solventar adecuadamente su presupuesto, el resto del sistema universitario no procederá con el cierre de sus propias cuentas. Esta determinación subraya la intención de actuar como un bloque cohesionado, demostrando una solidaridad inquebrantable frente a los desafíos económicos que enfrenta el sector


