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En el contexto actual del departamento de Tarija, la preocupación por el agotamiento de las reservas hidrocarburíferas ha cobrado un protagonismo significativo debido a la advertencia realizada por el geólogo y candidato a gobernador, Daniel Centeno Sánchez. Su análisis se centra en la urgente necesidad de reactivar la exploración de gas natural para evitar un colapso en la producción que impactaría directamente en la economía regional y nacional.

Tarija es una región estratégica para Bolivia debido a su riqueza en recursos naturales, especialmente en gas y petróleo. Actualmente, se identifican 22 mega estructuras de gas natural distribuidas principalmente en el departamento. Sin embargo, las reservas de los campos más grandes y explotados, como San Alberto, Sábalo, Margarita y Huacaya, están en un proceso evidente de agotamiento. Esta situación genera una alerta sobre el futuro energético y económico del área si no se toman medidas inmediatas para descubrir nuevas fuentes.

Según Centeno Sánchez, aunque existen otras estructuras menores dispersas en diferentes localidades, es fundamental impulsar la exploración activa para descubrir reservas adicionales. Entre estas mega estructuras se encuentra Domo Oso X-3, uno de los puntos que ha generado debate respecto a su posible perforación. El geólogo planteó que, si bien no recomienda perforar en Domo Oso X-3 por el momento, es imperativo avanzar con la exploración en cualquiera de las otras 21 estructuras restantes para asegurar la continuidad productiva.

La distribución geográfica de estas formaciones también fue detallada: 19 están ubicadas en la provincia Gran Chaco y dos más se encuentran entre O’Connor, Domo Oso e Ipaguazu. Centeno destacó que la población local del Chaco ha recibido con entusiasmo las propuestas de exploración, lo que abre un escenario favorable para llevar adelante los proyectos sin enfrentar resistencia social significativa. Se espera una respuesta similar en Yacuiba, otro punto clave dentro del departamento.

Una preocupación mayor que subyace a este llamado a la exploración es el riesgo latente de que Bolivia pueda verse obligada a importar gas natural si no se detiene esta tendencia al agotamiento. Sin embargo, Centeno confía en que aún hay tiempo para revertir esta situación mediante el desarrollo del pozo Iñiguazu, ubicado frente a Domo Oso X-3. Este proyecto tiene perspectivas prometedoras para incrementar las reservas locales dentro de un plazo estimado de tres años si se logra perforar con éxito este y otros dos pozos adicionales necesarios para poner las nuevas fuentes en producción.

La problemática no solo afecta al suministro directo de gas natural sino también tiene consecuencias sobre otros derivados esenciales como el Gas Licuado de Petróleo (GLP), diésel y gasolina. La escasez progresiva podría intensificar una crisis energética más amplia que impactaría tanto al consumo doméstico como a sectores productivos dependientes del combustible.

Centeno enfatiza que todavía existen reservas con alto contenido de GLP dentro del gas producido actualmente y que es posible mantener la producción sin recurrir a importaciones inmediatas. En cuanto a la composición química del gas natural tarijeño, señaló que contiene metano junto con otros hidrocarburos como etano, propano y butano; además cuenta con pentano, hexano y algo de heptano. Esta diversidad asegura un margen operativo seguro para su explotación continua mientras se avanza con las nuevas perforaciones.

En definitiva, la propuesta central del geólogo radica en acelerar las actividades exploratorias este mismo año mediante la perforación de al menos tres pozos productores capaces de reponer las reservas existentes. De no actuar prontamente bajo esta premisa técnica y estratégica, Tarija podría enfrentarse a una crisis energética severa dentro de aproximadamente tres años con efectos negativos sobre su economía y calidad de vida.

Este planteamiento cobra especial relevancia dada la dependencia histórica del departamento y del país respecto al sector hidrocarburífero como motor económico fundamental. La iniciativa busca garantizar no solo el abastecimiento energético sino también generar recursos económicos frescos que impulsen el desarrollo regional evitando así estancamientos o retrocesos provocados por la falta de inversión e innovación tecnológica en exploración petrolera.

Por lo tanto, el llamado hecho por Daniel Centeno Sánchez trasciende lo técnico para convertirse en una cuestión estratégica vital destinada a preservar el futuro energético y económico del departamento tarijeño y garantizar estabilidad al país frente a los desafíos inherentes al agotamiento natural de sus recursos fósiles más valiosos

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