El senador paraguayo Erico Galeano ha sido señalado como un colaborador clave en el apoyo a una organización criminal dedicada al narcotráfico, liderada por el uruguayo Sebastián Marset y su socio paraguayo Miguel Ángel “Tío Rico” Insfrán. Este vínculo ha trascendido a nivel judicial, ya que Galeano enfrenta una condena de 13 años de prisión por delitos relacionados con el lavado de dinero derivado del narcotráfico y asociación criminal, según informes difundidos por medios locales. La sentencia judicial establece que el parlamentario facilitó apoyo logístico fundamental para las operaciones del grupo criminal liderado por Marset e Insfrán.
Entre las evidencias presentadas en el proceso judicial se destaca la entrega de una aeronave con matrícula ZP-BHQ, que habría sido utilizada por la organización para mantener su movilidad aérea dentro del territorio paraguayo durante el año 2020. Este recurso permitió a los narcotraficantes desplazarse con mayor eficacia, facilitando la coordinación y ejecución de sus actividades ilícitas, aumentando así su capacidad operativa en la región. La implicación directa de una figura política en este tipo de apoyo subraya la complejidad y alcance de las redes criminales que operan en Paraguay y sus vínculos con actores políticos.
Sebastián Marset, uno de los narcotraficantes más buscados a nivel mundial, fue capturado recientemente en un operativo realizado en Santa Cruz, Bolivia. La detención tuvo lugar durante la madrugada del viernes 13 de marzo en un domicilio particular, marcando un golpe importante contra esta organización criminal transnacional. Posteriormente, las autoridades bolivianas procedieron a entregar a Marset a las fuerzas estadounidenses, quienes lo trasladaron a una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos.
Actualmente, Marset enfrenta cargos formales en Estados Unidos relacionados con tráfico internacional de cocaína y lavado de dinero. Estas imputaciones fueron confirmadas por la Administración para el Control de Drogas (DEA), entidad encargada de investigar y perseguir delitos vinculados al narcotráfico en suelo estadounidense e internacionalmente. El proceso judicial que enfrenta representa un paso significativo para desmantelar las operaciones financieras y logísticas que permitieron al grupo criminal operar con impunidad durante años.
La situación pone en evidencia la gravedad del problema del narcotráfico en Paraguay y la región, donde figuras políticas pueden verse involucradas directamente en actividades ilícitas que facilitan el accionar de organizaciones criminales transnacionales. La condena contra Galeano no solo implica una sanción penal sino también abre un debate sobre la integridad institucional y los mecanismos necesarios para prevenir la infiltración del crimen organizado dentro del ámbito político. Además, la cooperación entre países como Bolivia y Estados Unidos demuestra la importancia de los esfuerzos internacionales coordinados para combatir estas redes criminales.
Para la población paraguaya, estos hechos representan un llamado urgente a fortalecer los sistemas judiciales y los controles sobre funcionarios públicos para evitar que el narcotráfico continúe permeando estructuras legales y políticas. La vinculación directa entre un senador condenado y una red criminal internacional resalta los desafíos persistentes que enfrenta la región en materia de seguridad y justicia. Asimismo, el caso subraya la necesidad de implementar políticas públicas integrales orientadas a desarticular estas organizaciones desde todos sus frentes: operativos, financieros y políticos


