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Las autoridades sanitarias de Santa Cruz mantienen una creciente preocupación ante el notable aumento de casos de chikungunya en la región, situación que ha llevado a intensificar los llamados a la población para que adopte medidas preventivas, especialmente la eliminación de criaderos del mosquito Aedes aegypti, principal vector transmisor de esta enfermedad. Este incremento no solo refleja un problema sanitario en curso, sino que también evidencia las condiciones climáticas y ambientales que favorecen la proliferación del mosquito durante la temporada de lluvias.

El jefe de epidemiología del Servicio Departamental de Salud (Sedes) de Santa Cruz, Carlos Hurtado, ha detallado que solo en la última semana epidemiológica se reportaron 901 nuevos casos, cifra que se suma a un acumulado anual que ya alcanza los 3.800 contagios. Estos datos revelan una tendencia al alza que genera alarma entre las autoridades sanitarias y pone en riesgo a la población local. La preocupación se fundamenta además en la proyección de un pico epidémico esperado para el mes de marzo, momento en el cual las condiciones climáticas podrían ser más propicias para la transmisión del virus si no se adoptan medidas efectivas para controlar la población del mosquito.

La relación entre las precipitaciones y el aumento de casos es directa y significativa. Hurtado explicó que el incremento en las lluvias crea ambientes idóneos para que el Aedes aegypti desarrolle sus criaderos, lo que multiplica su presencia y favorece la transmisión del virus chikungunya. Por ello, enfatizó que es fundamental la colaboración ciudadana para eliminar los lugares donde estos mosquitos depositan sus huevos, como recipientes con agua estancada en patios, jardines o espacios públicos. Sin esta cooperación, las acciones oficiales pueden resultar insuficientes para contener el avance de la enfermedad.

En cuanto a la situación clínica actual, las cifras también son preocupantes. La positividad en las pruebas diagnósticas alcanza un 57%, muy por encima del parámetro internacional que establece un umbral inferior al 10% para considerar una enfermedad bajo control. Esta alta tasa indica una circulación activa y sostenida del virus en la comunidad. Además, del total de pacientes hospitalizados por chikungunya, ocho se encuentran en estado crítico y se han registrado cuatro fallecimientos relacionados con esta infección viral. Estas cifras reflejan el impacto severo de la epidemia sobre el sistema sanitario local.

La presión sobre los hospitales es palpable. Las instalaciones médicas en Santa Cruz están saturadas debido al aumento constante de pacientes afectados por chikungunya. Centros especializados como el hospital pediátrico Mario Ortiz y la maternidad Percy Boland enfrentan dificultades para atender a todos los enfermos debido a su capacidad limitada y al volumen creciente de casos graves. Esta saturación podría afectar no solo a pacientes con chikungunya sino también a otros usuarios del sistema sanitario.

En medio de este panorama alarmante, desde el Sedes se ha descartado la circulación de un nuevo genotipo del virus chikungunya en Santa Cruz. Hurtado aclaró que no se ha detectado presencia ni siquiera de variantes conocidas por su mayor complejidad clínica, como el genotipo ECSA (East/Central/South African), lo cual podría haber complicado aún más el manejo epidemiológico y clínico. Esta confirmación es relevante porque permite enfocar los esfuerzos en controlar la cepa actualmente vigente sin enfrentar mutaciones adicionales que dificulten el tratamiento o aumenten su letalidad.

Los síntomas característicos del chikungunya incluyen fiebre alta repentina, dolor muscular intenso, erupciones cutáneas y otros signos clínicos que afectan significativamente la calidad de vida de quienes contraen esta infección viral transmitida por mosquitos. La presencia masiva del vector durante esta temporada representa un riesgo latente para toda la población si no se implementan medidas preventivas contundentes.

En este contexto epidemiológico complejo y desafiante, las autoridades hacen un llamado urgente a los ciudadanos para colaborar activamente con las campañas preventivas mediante acciones simples pero efectivas como eliminar recipientes con agua estancada donde los mosquitos puedan reproducirse. La participación comunitaria resulta indispensable para mitigar el impacto sanitario y evitar que los hospitales continúen saturándose ante una epidemia cuya evolución depende tanto del clima como del comportamiento social.

El panorama actual subraya además la necesidad de fortalecer las estrategias sanitarias integrales que combinen vigilancia epidemiológica rigurosa con educación ciudadana continua y respuesta médica oportuna ante nuevos casos. Solo así será posible enfrentar eficazmente esta amenaza sanitaria creciente y proteger a las poblaciones más vulnerables frente al avance imparable del virus chikungunya durante esta temporada crítica en Santa Cruz

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