En el emblemático Cambódromo, epicentro de las celebraciones culturales, se llevó a cabo la primera noche del gran Corso cruceño, un evento que congrega a familias enteras en un ambiente festivo donde la música, el baile y la tradición se conjugan para dar inicio a una de las fiestas más esperadas de la región. Este espacio se transforma durante estas jornadas en un escenario vibrante que refleja la riqueza cultural y el espíritu alegre de la comunidad.
La apertura oficial del Corso estuvo a cargo de las comparsas coreográficas, quienes con su energía desbordante y trajes elaborados en una explosión de colores, capturaron la atención del público desde los primeros momentos. Estas agrupaciones no solo mostraron destreza en sus movimientos sino también un profundo arraigo en las tradiciones locales, transmitiendo alegría y entusiasmo a lo largo de todo su recorrido por el Cambódromo. La presentación inicial fue protagonizada por el ballet ‘Raíces de Cotoca’, cuyos integrantes desplegaron una actuación llena de vitalidad y compromiso, evidenciando el orgullo por sus raíces culturales.
El desarrollo de esta jornada estuvo marcado por una atmósfera festiva que combinó elementos tradicionales con expresiones artísticas contemporáneas, evidenciando la diversidad y riqueza cultural que caracteriza al Corso cruceño. La participación tanto de comparsas tradicionales como coreográficas reflejó un equilibrio entre mantener vivas las costumbres ancestrales y adaptarlas a los nuevos tiempos sin perder su esencia. Este encuentro cultural es fundamental para fortalecer los lazos comunitarios y promover la identidad regional entre las nuevas generaciones.
Además del despliegue artístico, uno de los momentos más esperados por las familias presentes fue el paso de la reina Camila I, figura central del evento que simboliza la representación femenina dentro de esta celebración. Su presencia genera gran expectativa y es recibida con entusiasmo por quienes asisten al Cambódromo, consolidándose como un símbolo importante dentro del Corso cruceño. La combinación entre música, danza, colorido y tradición convierte cada edición en una experiencia única para todos los asistentes.
En definitiva, esta primera noche del Corso cruceño no solo ofreció un espectáculo lleno de alegría y talento sino que también reafirmó el valor cultural e histórico que tiene esta festividad para la comunidad local. La convocatoria familiar y el compromiso de las comparsas demuestran cómo este evento sigue siendo un punto de encuentro fundamental para preservar y celebrar las tradiciones que definen la identidad regional. El Corso continúa siendo una plataforma esencial para promover el arte popular y fortalecer el sentido de pertenencia entre sus habitantes

