Las Fuerzas Especiales de Lucha Contra el Narcotráfico (Felcn) han detectado un nuevo desafío en la lucha contra el tráfico ilícito de sustancias controladas: la aparición de una droga conocida como ICE, también llamada marihuana concentrada. Esta sustancia, que se diferencia de la marihuana tradicional por su alta concentración y potencia, está siendo transportada desde Estados Unidos con destino a un mercado selecto en Brasil, donde su precio puede alcanzar entre 13.000 y 15.000 dólares por kilogramo, lo que refleja su valor económico y exclusividad en el mercado ilegal.
La alerta sobre esta droga se intensificó a partir del 19 de febrero, cuando la Felcn interceptó un cargamento de 356 kilos de sustancias controladas provenientes de Estados Unidos. En las primeras etapas de la investigación, se reportó que el material incautado era marihuana líquida, una modalidad que ya había generado preocupación en años recientes. Sin embargo, análisis más detallados realizados con apoyo de agencias internacionales revelaron que en realidad se trataba de ICE, una sustancia derivada y concentrada de la marihuana tradicional. Esto supone un cambio significativo en las modalidades del narcotráfico, que ahora incorpora formas más sofisticadas y potentes para transportar drogas.
El cargamento fue encontrado camuflado hábilmente entre equipos electrónicos, una estrategia que no es nueva pero sí efectiva para evadir controles aduaneros y policiales. Esta técnica ya había sido utilizada por organizaciones criminales dedicadas al tráfico de esta droga en otras regiones; por ejemplo, entre 2023 y 2024 se descubrió un envío similar en un aeropuerto uruguayo también procedente desde Estados Unidos. Esta conexión regional muestra cómo las redes delictivas adaptan sus métodos para asegurar la llegada del producto a mercados específicos.
Las investigaciones no solo se centraron en el reciente decomiso en el aeropuerto internacional Viru Viru sino que permitieron vincular este caso con otro operativo realizado el 20 de enero contra la Empresa Boliviana de Seguridad (Ebose), ubicada en Santa Cruz. En esa ocasión, la Felcn encontró cerca de 80 kilos de sustancia inicialmente identificada como marihuana líquida; no obstante, estudios posteriores confirmaron que también correspondía a ICE. Este hallazgo confirmó la presencia activa y continua del tráfico de esta droga dentro del país.
La empresa Ebose está vinculada directamente con figuras judiciales y políticas: pertenece al juez Hebert Zeballos, quien actualmente permanece detenido en la cárcel de Palmasola por cargos relacionados con tráfico ilícito junto a la exdiputada Laura Rojas. La implicación de estos personajes añade un componente político y judicial al caso, evidenciando posibles vínculos entre el narcotráfico y sectores institucionales. Además, Rojas sigue bajo detención preventiva luego que la Felcn informara sobre su viaje desde Estados Unidos en un avión privado utilizado para transportar 32 maletas con divisas, lo cual resalta una posible operación financiera ligada al tráfico.
Los análisis e informes elaborados tras estas incautaciones fueron remitidos al Ministerio de Gobierno y al Viceministerio de Defensa Social y Sustancias Controladas. Según los datos recabados por estos organismos especializados bajo la dirección del viceministro Ernesto Justiniano, Santa Cruz funciona actualmente como un punto estratégico crucial dentro de las redes internacionales del narcotráfico para esta droga específica. La ciudad actúa como centro logístico donde el ICE es fraccionado antes de ser enviado por vía terrestre hacia Brasil.
La elección del transporte terrestre responde a una estrategia deliberada para evitar los controles aeroportuarios más rigurosos que dificultan el paso aéreo directo. El traslado por tierra permite a las organizaciones criminales reducir riesgos y asegurar el ingreso seguro hacia mercados brasileños caracterizados por un alto poder adquisitivo entre los consumidores finales.
El viceministro Justiniano aclaró que aunque inicialmente se habló del decomiso como marihuana líquida —lo cual generó especulaciones sobre la aparición de nuevas sustancias o modalidades dentro del país— las investigaciones posteriores apuntan a que Bolivia está siendo utilizada principalmente como territorio transitorio o corredor para esta droga. No existen indicios significativos acerca del consumo interno debido al elevado costo del producto, lo cual hace improbable su distribución masiva dentro del mercado local.
Este estupefaciente representa un gran desafío para las autoridades antidrogas porque su precio es comparable al valor que tiene la cocaína en Brasil, lo cual implica una fuerte demanda económica detrás y potencial incremento en los niveles criminales relacionados con su comercio ilegal.
En resumen, la detección e incautación del ICE revela cómo las organizaciones dedicadas al narcotráfico están diversificando sus productos y métodos para penetrar mercados internacionales exclusivos utilizando rutas sofisticadas desde Estados Unidos pasando por Bolivia hacia Brasil. Este fenómeno pone en alerta a las autoridades nacionales e internacionales para fortalecer los controles fronterizos y mejorar los mecanismos interinstitucionales e intergubernamentales orientados a combatir estas nuevas modalidades emergentes dentro del comercio ilícito global de drogas


