En la antesala del crucial enfrentamiento contra Irak, que definirá la clasificación de Bolivia al Mundial, Robson Matheus y Efraín Morales compartieron sus impresiones y la motivación que embarga al equipo. La final del repechaje mundialista se presenta como una oportunidad única, y ambos futbolistas reflejan la determinación del grupo para alcanzar este anhelado objetivo.
Robson Matheus, quien ha sido un pilar en el equipo, destacó la importancia de su fe y el apoyo incondicional de su familia en este momento decisivo de su carrera. Con sinceridad, el jugador expresó su gratitud: “Agradecerle siempre a Dios, creo que él hizo muchos milagros en mi vida, en la vida de cada uno de aquí. Siempre le agradezco a Él, a mi familia, que fue un soporte en mis momentos más difíciles. Gracias a ellos estoy aquí y también al pueblo boliviano por el apoyo. Si Dios permite, con ellos vamos a darle esa alegría mañana”. Su mensaje resuena no solo como una declaración personal, sino como un reflejo del espíritu colectivo que caracteriza al equipo en estos momentos críticos.
Por su parte, Efraín Morales se centró en el ambiente interno del grupo y el papel fundamental del cuerpo técnico en el manejo emocional del plantel. Resaltó la fortaleza de los jugadores ante la presión inherente a este tipo de partidos: “No importa qué juego sea, tenemos la misma personalidad. No nos ponemos demasiado emocionados y Óscar Villegas ayuda con eso porque es muy tranquilo”. Esta capacidad para mantener la calma y el enfoque es esencial cuando se están jugando sueños tan grandes como un lugar en el Mundial.
En cuanto a sus aspiraciones personales, Morales fue claro y directo sobre sus metas: “Mira, vamos a ir a ganar mañana, ir al Mundial y después hacer un gol en el Mundial”. Esta declaración subraya no solo su ambición individual, sino también su compromiso con el equipo y su deseo de contribuir al éxito colectivo.
El plantel de La Verde culminó sus entrenamientos este lunes con una clara concentración en lo que está por venir. Mañana se enfrentarán a Irak en un partido que comenzará a las 23:00 horas. Para los jugadores y los aficionados bolivianos, este encuentro representa más que un simple juego; es una oportunidad histórica para llevar al país a la gran fiesta del fútbol mundial.


