En una inesperada actuación estelar, el portero suplente del París Saint-Germain, Matvey Safonov, se convirtió en la figura decisiva durante la tanda de penales frente al Flamengo, asegurando así un título histórico para su equipo en Catar. Este triunfo representa la primera Copa Intercontinental en la historia del club parisino y el sexto trofeo conquistado en la temporada bajo la dirección de Luis Enrique.
El enfrentamiento culminó en una definición por penales tras empatar 1-1 en el tiempo reglamentario y la prórroga. Safonov, quien fue titular debido a problemas físicos de Lucas Chevalier, detuvo cuatro de los cinco disparos desde los doce pasos ejecutados por Flamengo, que pese a su esfuerzo mantuvo la competitividad hasta el final del encuentro.
El partido comenzó con un gol de Khvicha Kvaratskhelia para el PSG en el minuto 38. Flamengo igualó en el minuto 62 mediante un penal convertido por Jorginho, manteniendo la paridad durante el resto del encuentro. La escuadra brasileña mostró resistencia y orden táctico, generando ocasiones y evitando que el equipo europeo se impusiera con facilidad.
Con esta victoria, Luis Enrique suma seis títulos en la temporada, un logro que solo dos entrenadores habían alcanzado anteriormente. A pesar de la derrota en la final del Mundial de Clubes del verano pasado, el PSG reafirma su crecimiento y consolidación a nivel internacional con esta nueva conquista en Catar, país que alberga a los propietarios del club.
El Flamengo, que ya había obtenido la Copa Intercontinental en 1981, demostró un nivel competitivo que desafió al PSG, validando la calidad del trabajo de su entrenador Filipe Luís, quien también logró la Copa Libertadores y el título nacional con su equipo. Sin embargo, la tanda de penales favoreció a los franceses, con Safonov atajando los disparos de Saúl Ñíguez, Pedro, Léo Pereira y Luiz Araujo, mientras que algunos jugadores del PSG fallaron sus tiros.
Este triunfo coloca al PSG como el nuevo dominador en Europa, sucediendo al Real Madrid y manteniendo la hegemonía desde la victoria del Corinthians en 2012. El equipo parisino, que comenzó la temporada con cierta relajación, recuperó la intensidad característica que lo define, especialmente en esta final donde logró controlar la posesión ante un Flamengo que nunca perdió la compostura.
El conjunto francés afronta la competencia con la esperanza de recuperar a figuras clave como Ousmane Dembélé, quien inició el partido en el banquillo debido a molestias físicas, al igual que el defensor Achraf Hakimi. Por su parte, Desiré Doucé fue alineado en la posición ofensiva, aportando dinamismo al ataque.
Por otro lado, Flamengo mostró un rendimiento sólido durante todo el encuentro, a pesar de enfrentar dificultades para generar peligro ante el dominio del PSG. Un gol anulado en los primeros minutos por intervención del VAR y algunas imprecisiones del portero marcaron su desempeño inicial. No obstante, su orden defensivo y capacidad para aprovechar las oportunidades mantuvieron el partido equilibrado hasta la definición desde los once metros.
La prórroga evidenció la resistencia del equipo brasileño, que mantuvo la iniciativa en la primera mitad del tiempo extra, aunque el desgaste físico comenzó a notarse en la segunda parte, momento en que el PSG intensificó su ofensiva. Dembélé tuvo dos ocasiones claras que animaron a su equipo, pero Flamengo resistió hasta el final, llevando la resolución a la tanda de penales.
Finalmente, Safonov se erigió como el héroe inesperado, firmando una actuación memorable que quedará grabada en la historia del París Saint-Germain y del fútbol francés, al conquistar la primera Copa Intercontinental para ambos


