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En un operativo conjunto desarrollado en la región de Chimoré, se llevó a cabo la incineración de más de una tonelada de cocaína que fue decomisada en dos acciones policiales recientes. La quema de la droga se realizó en las instalaciones de la Unidad Móvil de Patrullaje Rural (Umopar) Chapare, como parte de una estrategia para eliminar sustancias ilícitas y demostrar el compromiso de las autoridades en la lucha contra el narcotráfico.

El comandante de Umopar Chapare, Jimmy Oliver Quiroga, explicó que la droga incinerada proviene directamente de dos operativos específicos llevados a cabo hace pocos días. El primero tuvo lugar el 20 de febrero en la comunidad 2 de Junio, ubicada en Villa Tunari. En esta intervención, el Grupo de Inteligencia y Operaciones Especiales (GIOE) Valle recibió información sobre una pista clandestina utilizada para el transporte aéreo de sustancias controladas. Al llegar al sitio, los efectivos presenciaron el aterrizaje de una aeronave con matrícula CP-2744, acompañada por una camioneta sin placa y un grupo armado compuesto por al menos cinco personas que abrieron fuego contra los policías.

El enfrentamiento armado derivó en un intercambio de disparos durante varios minutos. Según informó el comandante Quiroga, los policías respondieron proporcionalmente al ataque recibido. Finalmente, los agresores y el piloto lograron escapar abordando un vehículo. Sin embargo, los uniformados lograron asegurar la aeronave, la camioneta sin placa y 28 bolsas de yute que contenían paquetes con clorhidrato de cocaína, sumando un peso total aproximado a 890 kilogramos. Esta acción representó un golpe significativo al narcotráfico, con un valor estimado superior a los dos millones cuatrocientos mil dólares.

El segundo operativo se llevó a cabo en el Sindicato Santa Isabel, también en Villa Tunari. En este caso, el acceso a la zona estaba controlado por una tranca comunal bajo responsabilidad de una mujer identificada como Filiberta E.R., quien obstaculizó la labor policial e impidió que los efectivos ingresaran inicialmente. Además, utilizó su teléfono móvil para alertar sobre la presencia policial, lo que facilitó la fuga de varias personas vinculadas a un laboratorio clandestino dedicado a la cristalización de pasta base de cocaína.

Durante este operativo se descubrió un complejo laboratorio con varias áreas destinadas a diferentes etapas del procesamiento y producción del estupefaciente. En el lugar se incautaron tres bolsas rosadas con cocaína base tipo galleta que pesaban más de 76 kilogramos; dos bolsas negras con clorhidrato que sumaban alrededor de 50 kilogramos; y seis bidones con droga líquida equivalente a aproximadamente 36 kilogramos más. En total, esta intervención permitió decomisar cerca de 163 kilos y medio entre distintas presentaciones del narcótico.

La mujer responsable del control comunal fue aprehendida por obstaculizar las acciones policiales. Además del secuestro del estupefaciente mencionado, se confiscaron dos minibuses asociados a las actividades ilícitas y se procedió a incinerar totalmente el laboratorio clandestino. La afectación económica para las redes del narcotráfico derivada de esta operación fue estimada en más de medio millón de dólares.

La incineración conjunta que tuvo lugar posteriormente reunió no solo al personal especializado del Umopar Chapare sino también representantes institucionales como fiscales, miembros del área de Transparencia del Comando Departamental de Policía en Cochabamba y observadores designados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC). Este acto público busca ratificar el compromiso institucional para erradicar las cadenas productivas y logísticas del narcotráfico que afectan gravemente a la región.

Estas acciones conjuntas evidencian cómo las fuerzas policiales continúan desplegando operativos estratégicos basados en inteligencia para desarticular estructuras dedicadas al tráfico ilícito desde distintos puntos críticos del territorio. La destrucción física mediante incineración garantiza que estas sustancias no puedan ser reutilizadas ni comercializadas nuevamente, representando además un mensaje firme hacia quienes intentan mantener o expandir estas actividades ilegales. Para las comunidades afectadas por este fenómeno criminal, estas intervenciones significan un esfuerzo constante por recuperar espacios seguros y disminuir el impacto social y económico negativo generado por el narcotráfico

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