El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, ofreció un mensaje institucional para conmemorar sus primeros 100 días al frente del gobierno nacional. En esta comunicación, el mandatario realizó un balance de las políticas implementadas y los avances alcanzados durante este período inicial de gestión, reconociendo tanto los logros como los desafíos que aún enfrenta el país. Su discurso se centró principalmente en el ámbito económico, donde destacó la estabilización alcanzada tras la adopción de medidas clave que buscan corregir desequilibrios históricos y fortalecer la confianza en la economía boliviana.
Uno de los puntos más importantes señalados por Paz fue la eliminación de la subvención a los combustibles, una decisión que calificó como necesaria para evitar que recursos públicos fueran desviados hacia actividades ilícitas o beneficiaran a grupos particulares. Según explicó, alrededor del 40% del subsidio otorgado anteriormente se destinaba al contrabando o a prácticas corruptas, lo que afectaba gravemente las finanzas del Estado y distorsionaba el mercado interno. Esta medida fue presentada como parte fundamental del plan gubernamental para enfrentar la crisis económica vigente y estabilizar las finanzas públicas. El presidente dejó claro que no habrá marcha atrás en esta política, pese a las presiones de sectores interesados en restaurar dicha subvención.
En términos fiscales, Paz enfatizó la reducción del déficit público como uno de los principales logros alcanzados hasta el momento. Definió este déficit como una “garrapata” que drenaba recursos vitales para el desarrollo social y económico del país. En línea con esto, señaló que su administración está tomando medidas para eliminar gastos innecesarios y estructuras creadas con fines partidarios o clientelistas, con el objetivo de sanear las cuentas nacionales y optimizar el uso del presupuesto público. Este proceso también incluye una revisión profunda de los ministerios y empresas estatales cuya gestión financiera carece de transparencia o claridad.
El mandatario también abordó aspectos sociales vinculados a sus políticas económicas. Destacó que con la estabilización del dólar boliviano se ha recuperado parte de la confianza ciudadana en la economía nacional, lo cual es fundamental para generar un ambiente propicio para inversiones y desarrollo. Subrayó además su compromiso con crear condiciones que permitan a los jóvenes encontrar oportunidades dentro del país, evitando así la fuga de talentos hacia el extranjero. Este punto cobra relevancia en un contexto donde muchos jóvenes han considerado emigrar debido a la falta de perspectivas laborales y educativas.
En su mensaje, Paz no esquivó las críticas recibidas por parte de opositores o sectores descontentos con su gestión. Señaló que algunas personas que prometieron soluciones rápidas durante campañas anteriores ahora reaparecen para cuestionar sus acciones sin aportar propuestas constructivas. Rechazó categóricamente estas actitudes y llamó a dejar atrás prácticas perjudiciales para el país, identificando como “traidores a la patria” tanto a quienes cometen actos ilícitos como a quienes obstaculizan el progreso nacional. En contraste, insistió en la necesidad de avanzar hacia una sociedad más equitativa donde todos tengan acceso a oportunidades reales para estudiar, acceder a créditos y mejorar su calidad de vida.
Finalmente, aunque reconoció los avances conseguidos en apenas tres meses de gobierno, Rodrigo Paz admitió que queda mucho por hacer para consolidar un rumbo sostenible y próspero para Bolivia. Entre las tareas pendientes mencionó la ordenación definitiva de las cuentas públicas y el impulso decidido en sectores estratégicos como la minería y los hidrocarburos, fundamentales para dinamizar la economía nacional. El presidente concluyó su mensaje con un llamado al optimismo y al esfuerzo conjunto, destacando que Bolivia ha despertado con esperanza y fe en un futuro mejor gracias al compromiso gubernamental por construir estabilidad económica al servicio del bienestar popular


