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Óscar Hassenteufel, actual vicepresidente y presidente en ejercicio del Tribunal Supremo Electoral (TSE), ha sido reconocido como el personaje del año 2025 por EL DEBER. Este reconocimiento, simbolizado en una estatuilla de Patujú de Bronce, destaca su destacada trayectoria, su liderazgo sereno y su papel fundamental en la conducción de un proceso electoral histórico para el país.

Cada año, EL DEBER distingue a una persona o institución que haya tenido un impacto significativo en la nación, valorando cualidades como la honestidad, la determinación y el compromiso. En esta ocasión, Hassenteufel fue elegido por su habilidad para dirigir el órgano electoral durante un complejo proceso que incluyó la primera segunda vuelta presidencial en la historia del país, brindando confianza y certidumbre a la ciudadanía.

El jefe de redacción de EL DEBER, César del Castillo, resaltó la dedicación de Hassenteufel como servidor público y su capacidad de liderazgo durante un período electoral desafiante. Bajo su dirección, se realizaron debates presidenciales y vicepresidenciales y se presentaron resultados preliminares en tiempo récord, fortaleciendo la democracia y la transparencia electoral.

Durante su gestión, Hassenteufel promovió el diálogo con diversas fuerzas políticas para afianzar los principios democráticos esenciales en las elecciones. Asimismo, defendió la autonomía del Tribunal Supremo Electoral frente al Tribunal Constitucional Plurinacional, exigiendo el respeto entre poderes y la aplicación del principio de preclusión para evitar interferencias indebidas, especialmente en el contexto de elecciones judiciales anteriores.

A sus 80 años, Hassenteufel expresó su deseo de regresar a sus pasatiempos personales, como la lectura y la música, y de disfrutar de su familia tras finalizar su mandato, valorando el tiempo junto a su esposa, hijos y nietos.

La estatuilla entregada, obra del escultor Juan Bustillos, representa una flor de patujú, símbolo nacional que refleja la identidad y la unidad de las regiones amazónicas y llaneras del país. Este emblema refuerza el compromiso con la diversidad cultural y la cohesión nacional que el premio busca destacar.

La selección del personaje del año es resultado de un proceso interno en la redacción de EL DEBER, donde periodistas y editores proponen y debaten candidatos, alcanzando un consenso sobre la figura que mejor encarna los valores democráticos y humanos que el medio promueve.

Desde su primera entrega en 1998, el galardón ha evolucionado hasta consolidarse como un reconocimiento único anual que resalta la labor de quienes contribuyen significativamente al desarrollo social y democrático. En años recientes, el premio ha honrado a figuras como Daniela Justiniano, activista ambiental; Conrrado Moscoso, campeón mundial de raquet; Vicente Cuéllar, defensor del censo nacional; y Marcial Fabricano, líder indígena y promotor del Parlamento indígena

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