La Morenada Central Cocanis se convirtió en uno de los momentos más esperados y celebrados durante el último convite que tuvo lugar en la ciudad conocida como el Pagador. Esta fraternidad, reconocida por su energía y la riqueza de sus tradiciones, hizo su ingreso en horas de la tarde, desplegando una atmósfera cargada de alegría y las características melodías que distinguen a esta danza pesada. Su paso por las calles no solo fue un espectáculo visual, sino también una manifestación cultural que contagió a todos los presentes con su ritmo y colorido.
Este convite representa una antesala significativa para la esperada Entrada del Carnaval de Oruro, uno de los eventos culturales más emblemáticos y arraigados en la identidad regional. Durante esta jornada dominical, miles de bailarines recorrieron las principales arterias urbanas, acompañados por cientos de familias que se congregaron para ser testigos de esta muestra viviente de tradición y fe. La participación masiva del público refleja el profundo vínculo entre la comunidad y sus expresiones folclóricas, consolidando así el convite como un espacio fundamental para preservar y difundir el patrimonio cultural orureño.
La vestimenta tradicional jugó un papel crucial en realzar la majestuosidad del espectáculo. Los danzarines portaban trajes negros combinados con ponchos color café y mañueletas blancas, elementos característicos de la Morenada Central Cocanis. Además, destacaban las hojas de coca de plata adornando sus sombreros, símbolo que aporta un brillo especial a la indumentaria y subraya el valor simbólico dentro del contexto folclórico. Estos detalles no solo representan una estética particular, sino también un profundo sentido de identidad cultural que se transmite generación tras generación.
Pero la riqueza del convite no se limitó únicamente a la Morenada. La jornada incluyó una amplia variedad de danzas bolivianas tradicionales como la diablada, los tinkus y los caporales, entre otras manifestaciones folclóricas. Este despliegue diverso evidenció un derroche cultural donde tradición y fe convergen para dar vida a uno de los carnavales más reconocidos a nivel mundial. La presencia simultánea de múltiples expresiones dancísticas permitió al público apreciar la pluralidad cultural que caracteriza a esta festividad.
En total, fueron 52 conjuntos folclóricos y fraternidades quienes participaron activamente en esta muestra cultural que inició alrededor del mediodía y se extendió hasta horas avanzadas de la tarde. Esta numerosa participación refleja no solo el interés por mantener vivas las tradiciones sino también el compromiso colectivo por proyectar al Carnaval de Oruro como un evento inclusivo y representativo de diversas comunidades.
De cara a la entrada principal prevista para el sábado 14 de febrero, la Asociación de Conjuntos del Folklore de Oruro confirmó que más de 50 conjuntos folclóricos estarán presentes en la peregrinación hacia la Basílica de la Virgen del Socavón. Este acto religioso-cultural constituye el punto culminante del carnaval, movilizando a una gran cantidad de personas en una procesión cargada de simbolismos espirituales y culturales.
Esta festividad en su conjunto moviliza alrededor de 50 mil personas entre bailarines y músicos, lo cual da cuenta no solo del impacto social sino también del dinamismo cultural que representa para Oruro. La combinación entre devoción religiosa y expresión artística convierte al Carnaval en un fenómeno integral donde comunidad, tradición e identidad confluyen para mantener viva una herencia invaluable que trasciende generaciones. Así, cada convite fortalece los vínculos sociales mientras prepara el terreno para uno de los eventos más importantes del calendario festivo boliviano


