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México atraviesa una crisis de violencia sin precedentes tras el abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como El Mencho, líder del Cartel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), uno de los grupos criminales más poderosos y violentos del país. Este acontecimiento, resultado de un operativo conjunto entre fuerzas mexicanas y con inteligencia estadounidense, ha desencadenado una ola de disturbios que afecta a la mitad de las entidades federativas mexicanas, generando un impacto significativo en la seguridad, la movilidad y la vida cotidiana de millones de ciudadanos.

El operativo que culminó con la muerte de El Mencho se llevó a cabo en el municipio rural de Tapalpa, ubicado a unos 130 kilómetros al sur de Guadalajara, capital del estado de Jalisco. Según las autoridades federales, el enfrentamiento armado ocurrió cuando las fuerzas militares repelieron una agresión directa por parte del grupo criminal. En este choque murieron siete presuntos integrantes del CJNG, incluyendo al propio líder, además de dos detenidos. Durante la acción se aseguraron armas de alto poder y vehículos blindados, entre ellos lanzacohetes, lo que evidencia el grado de militarización y sofisticación con que opera esta organización.

La respuesta del CJNG a la muerte de su líder no se hizo esperar. En Jalisco comenzaron a registrarse bloqueos viales mediante vehículos incendiados que obstaculizaban carreteras principales. Esta modalidad conocida como ‘narcobloqueos’ ha sido utilizada por grupos criminales para sembrar el caos y dificultar la acción policial. Ante esta situación, el gobierno estatal activó una alerta máxima denominada “código rojo”, suspendiendo el transporte público en varias zonas y cancelando las clases presenciales para proteger a la población.

Lo que inicialmente parecía un problema local se extendió rápidamente hacia estados colindantes como Michoacán, Colima y Nayarit, donde también se reportaron bloqueos e incendios provocados por miembros del crimen organizado. Posteriormente, esta violencia escaló hacia otras regiones del país como Guanajuato y Aguascalientes en el centro; Tamaulipas y Baja California en el norte; así como Guerrero y Quintana Roo en el sur. En estos lugares no solo se reportaron cierres viales sino también ataques directos contra negocios e incluso sucursales bancarias gubernamentales como las del Banco del Bienestar.

Esta situación ha tenido repercusiones importantes en sectores clave como el turismo y la educación. En Puerto Vallarta, uno de los destinos turísticos más visitados del país debido a sus playas y atractivos naturales, se cancelaron vuelos internacionales para garantizar la seguridad ante el riesgo generado por los disturbios. En todo Jalisco se suspendieron eventos masivos programados para esos días, incluyendo conciertos importantes que forman parte del calendario cultural previo al Mundial 2026, cuyo desarrollo incluye ciudades como Guadalajara.

Hasta ahora son al menos 16 estados los que han reportado incidentes relacionados con esta crisis de violencia. Además de los siete muertos durante el operativo inicial en Jalisco, en Michoacán fallecieron otros cuatro presuntos integrantes del CJNG durante enfrentamientos posteriores. Las detenciones suman 22 personas entre Jalisco, Michoacán y Guanajuato según informes oficiales. La magnitud del fenómeno ha obligado a suspender clases oficiales en varios estados afectados como Jalisco, Nayarit, Michoacán, Colima, Querétaro, Guanajuato y Baja California; además se extendió a regiones específicas como el Itsmo de Oaxaca.

En contraste con estas medidas regionales restrictivas, instituciones educativas nacionales importantes como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) optaron por mantener sus actividades aunque flexibilizaron su política interna permitiendo ausencias justificadas para estudiantes afectados por problemas logísticos derivados de los bloqueos y disturbios.

En la Ciudad de México también se vivió una jornada marcada por la tensión cuando fue trasladado desde un hangar oficial el cuerpo sin vida de El Mencho hacia los servicios forenses para realizar pruebas identificatorias y peritajes oficiales bajo estricta custodia militar. La jefa de gobierno capitalina hizo un llamado a mantener la calma e informó sobre el reconocimiento público hacia las fuerzas armadas por su papel fundamental en este operativo contra uno de los criminales más buscados.

Las autoridades mexicanas confirmaron que esta operación contó con valiosa información complementaria proporcionada por Estados Unidos dentro del marco bilateral para combatir conjuntamente al narcotráfico transnacional. Este hecho refleja una intensificación notable en la colaboración entre ambos países frente al auge creciente del tráfico ilegal especialmente relacionado con sustancias altamente peligrosas como el fentanilo.

El Mencho había sido declarado “terrorista” por Estados Unidos debido al impacto devastador que su organización generaba no solo en México sino también en territorio estadounidense. Bajo su mando, el Cartel Jalisco Nueva Generación expandió sus rutas ilícitas consolidando un dominio territorial amplio y diversificado que facilitaba el tráfico masivo de drogas sintéticas hacia Estados Unidos causando innumerables muertes relacionadas con sobredosis.

Este golpe a uno de los narcotraficantes más notorios representa un punto crucial dentro del combate gubernamental contra las organizaciones criminales en México; sin embargo también pone en evidencia las profundas raíces sociales e institucionales donde estas estructuras operan. La oleada violenta posterior deja claro que aunque sea un paso significativo para desarticular al CJNG, los desafíos para restablecer plenamente la seguridad pública continúan siendo enormes para autoridades federales y locales así como para toda la sociedad mexicana afectada directamente por esta escalada criminal

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