Un dramático suceso en Oruro puso en grave riesgo la vida de un hombre y su hija de 13 años, quienes fueron intoxicados y confinados en una habitación con el aparente propósito de impedir que solicitaran auxilio. La principal sospechosa de este acto es la madre de la menor y cónyuge del varón, quien, presuntamente, les suministró una bebida caliente que contenía raticida.
Por fortuna, ambas víctimas lograron sobrevivir gracias a la rápida intervención de los vecinos. La adolescente, con una sorprendente muestra de resiliencia, consiguió abrir un orificio en una pared de calamina y, arrastrándose hasta la vía pública, logró solicitar asistencia.
Las autoridades han confirmado la detención de la mujer, de 35 años, quien enfrenta una investigación por tentativa de asesinato. Los primeros indicios apuntan a que la mujer intentó quitar la vida a su hija y a su esposo mediante la administración de la sustancia tóxica en una infusión que ella misma preparó.
Con el aparente propósito de asegurar el fatal desenlace, la sospechosa habría confinado a las víctimas en una habitación antes de abandonar el domicilio en compañía de sus otros cuatro hijos, cuyas edades oscilan entre los 3 y los 11 años.
La rápida intervención de los vecinos, alertados por la menor en la calle, fue crucial. Se dirigieron al inmueble y encontraron al padre en un estado crítico. Ambos fueron trasladados de urgencia a un centro médico, donde su estado de salud evoluciona positivamente. El personal médico mantiene un monitoreo constante sobre la evolución de las víctimas.
Las pesquisas iniciales revelan que la mujer adquirió el veneno un día antes del incidente. La motivación detrás de este acto se vincula, aparentemente, a conflictos sentimentales. Se ha sugerido que la adolescente habría descubierto a su madre en una situación comprometedora con otra persona y le habría advertido que informaría a su padre, lo que podría haber desencadenado el ataque. Las autoridades han manifestado su compromiso de profundizar en la investigación de estos detalles.
Actualmente, la mujer permanece bajo custodia y se encuentra a la espera de su audiencia cautelar, donde la fiscalía solicitará su detención preventiva en un centro penitenciario de máxima seguridad.
Los otros cuatro menores de edad fueron puestos bajo protección y trasladados a un hogar de acogida. Se están realizando gestiones para localizar a la familia extendida y evaluar la posibilidad de que se hagan cargo de su tutela. Dada la complejidad de la situación y la responsabilidad que implica, no se descarta que los cinco hijos, incluyendo a la adolescente de 13 años, puedan ser acogidos de forma permanente en un centro.
La difícil coyuntura, con la madre detenida y el padre hospitalizado, ha dejado a los niños en una situación de vulnerabilidad. Se reconoce que la integración de cinco nuevos miembros en una familia extendida representa un considerable desafío económico, especialmente considerando que la familia vivía en condiciones de modestia, siendo el padre el principal sustento con ingresos diarios obtenidos de trabajos ocasionales.
Las autoridades han garantizado el apoyo psicológico necesario para los menores, con especial atención a la adolescente que sufrió el envenenamiento


