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La Federación Boliviana de Básquetbol (FBF) se encuentra en el centro de una controversia significativa tras la suspensión definitiva de la Liga Boliviana de Básquetbol Femenino (LIBOFEM) para la temporada 2025. Esta drástica medida fue tomada luego de que varios clubes orureños, específicamente Alemán, CAN y CARL A-Z, decidieran ausentarse de la fase Final Four en protesta por la elección de Universitario de Tarija como sede única para esta instancia decisiva del torneo. La decisión unilateral por parte de la FBF generó un fuerte rechazo entre estos equipos, quienes denunciaron irregularidades y parcialidad en el proceso de asignación.

Según el comunicado oficial emitido por la Comisión Técnica de la Federación, encabezada por Mario Fernández, la suspensión implica la cancelación total tanto de la fase regular como del Final Four, cerrando así anticipadamente la temporada 2025. La federación sostiene que el procedimiento para designar a Tarija como anfitrión se realizó conforme a las normas establecidas; sin embargo, los clubes orureños cuestionan esta versión y sostienen que hubo favoritismo hacia Universitario, lo que desencadenó su negativa a participar y, en consecuencia, el colapso del torneo.

Este conflicto no solo afecta a los equipos involucrados sino que también pone en riesgo la representación boliviana en competencias internacionales. El Final Four tenía como objetivo definir al campeón nacional que clasificaría a la próxima Liga Sudamericana de Clubes 2026. Con la cancelación del torneo y sin un equipo representante, Bolivia enfrenta incertidumbre sobre posibles sanciones o repercusiones en el ámbito internacional, ya que no podrá enviar un club a esta importante competencia continental.

El trasfondo del conflicto revela una temporada plagada de dificultades para el básquetbol femenino nacional. Más allá del actual impasse por la sede del Final Four, los clubes han enfrentado problemas financieros severos, incluyendo atrasos salariales con las jugadoras y situaciones administrativas que han afectado el normal desarrollo del campeonato. Un ejemplo claro es Leones de Potosí, que decidió abandonar la liga antes incluso de concluir la fase regular debido a problemas económicos y obligaciones pendientes con su plantilla. Esto redujo el número de participantes activos a cuatro equipos en las etapas finales.

Las tensiones entre los clubes y la Federación evidencian una brecha creciente que ha obstaculizado no solo el desarrollo competitivo sino también la estabilidad institucional del básquet femenino en Bolivia. Además, episodios como bloqueos en vías para protestar o exigir soluciones han obligado a reprogramar encuentros y complicaron aún más un calendario ya afectado por estas disputas internas.

En medio de esta crisis deportiva e institucional, Universitario de Tarija intentó fortalecer su plantel para afrontar el Final Four con la incorporación de una jugadora extranjera, Camila Suárez, proveniente de Argentina. Sin embargo, esta contratación quedó suspendida junto con todo el torneo tras la determinación oficial tomada por la Comisión Técnica. Este hecho refleja cómo las decisiones federativas impactan directamente no solo en las instituciones sino también en las trayectorias individuales de las deportistas involucradas.

Por otro lado, los intentos por dialogar con los representantes federativos para esclarecer detalles sobre las reuniones mantenidas con dirigentes internacionales fueron infructuosos. La falta de comunicación oficial y las respuestas evasivas generan aún más incertidumbre sobre cómo se manejará esta crisis desde las instancias superiores del básquetbol boliviano e internacional.

En suma, la suspensión definitiva de LIBOFEM 2025 representa un duro revés para el básquetbol femenino nacional. Este hecho marca el cierre abrupto de una temporada compleja y plantea múltiples desafíos para reconstruir relaciones entre clubes y autoridades deportivas. La situación exige una revisión profunda del manejo administrativo y deportivo para garantizar condiciones justas e inclusivas que permitan retomar el desarrollo sostenido del baloncesto femenino en Bolivia y asegurar su presencia competitiva tanto a nivel nacional como internacional

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