Un trágico accidente ocurrido en las inmediaciones del mercado de la Asociación Departamental de Productores de Coca (Adepcoca), en la ciudad de La Paz, dejó como saldo dos víctimas fatales y múltiples heridos, conmocionando a la comunidad local y al sector cocalero. El siniestro tuvo lugar el domingo por la noche, cuando un minibús del Sindicato de Transporte Coripata perdió el control de sus frenos a las 19:52 horas, provocando una cadena de impactos que terminó con la colisión contra un autobús y varios vehículos estacionados.
El mercado de Adepcoca es reconocido como el principal centro de acopio y distribución de hoja de coca en Bolivia, lo que convierte este lugar en un punto neurálgico para muchos productores y comerciantes. En esta ocasión, el autobús afectado pertenecía al sindicato Trans Arenas y estaba conducido por David Francisco Chávez Cerezo, un joven que esa misma noche había llegado desde el municipio yungueño de Irupana. David transportaba pasajeros y una carga significativa compuesta por varios taques —costales con aproximadamente 50 libras cada uno— de hoja sagrada. Tras estacionar frente al mercado, se dispuso a supervisar la salida tanto de los pasajeros como de la mercancía.
Entre quienes colaboraban en la descarga estaba Abel Diego Gutiérrez Huallpa, un estibador también originario de Irupana y con apenas 17 años. Abel se destacaba por su alegría y dinamismo, cualidades que lo hacían notorio entre sus compañeros. Recientemente había retomado sus estudios con la esperanza de graduarse como bachiller en ese mismo año, mientras ayudaba económicamente a su familia realizando trabajos adicionales en Adepcoca. La tragedia se llevó abruptamente sus sueños cuando fue atropellado por el vehículo fuera de control.
Los registros captados por cámaras de seguridad muestran el momento exacto del accidente: un minibús blanco del Sindicato Coripata ingresó a alta velocidad desde la parte superior de la calle Arapata, embistiendo sin piedad a comerciantes y socios del mercado. El vehículo impactó contra personas que se encontraban en las inmediaciones antes de detenerse tras chocar violentamente contra un taxi tipo Toyota Caldina, que recibió el último golpe. La fuerza del impacto fue tal que uno de los automóviles quedó incrustado en uno de los quioscos instalados sobre las aceras, espacios destinados para peatones pero ocupados regularmente por vendedores informales.
Las imágenes difundidas posteriormente muestran escenas desgarradoras: una mujer arrodillada clamando ayuda junto al cuerpo sin vida de su hijo; cuerpos cubiertos parcialmente con hojas de coca; daños visibles en los vehículos involucrados; y momentos caóticos donde se percibe el dolor y la desesperación entre los presentes. Estas grabaciones fueron utilizadas rápidamente por miembros del sector cocalero para alertar sobre el accidente mediante grupos digitales.
La autoridad encargada del caso, Vladimir Ponce, jefe de la División Accidentes de Tránsito, informó que se investiga una posible falla mecánica en el sistema de frenos del minibús como causa principal del siniestro. El conductor fue aprehendido para esclarecer responsabilidades aunque inicialmente recibió atención médica por contusiones sufridas durante el choque. Además, confirmó que nueve personas resultaron heridas y fueron trasladadas al Hospital Arcoiris con diferentes diagnósticos médicos. Aunque el minibús contaba con Seguro Obligatorio Contra Accidentes (SOAT) vigente y había pasado su última Inspección Técnica Vehicular (ITV) en 2024, Ponce lamentó la posible negligencia por parte de los propietarios al no realizar revisiones preventivas más exhaustivas que podrían haber evitado este desenlace fatal.
Ante esta situación crítica, las dirigencias tanto del Adepcoca como regionales vinculadas a Irupana anunciaron planes para organizar colectas solidarias destinadas a cubrir los gastos médicos generados tras el accidente. Hasta ese momento ya se superaban los treinta mil bolivianos solo en atención hospitalaria. Dos heridos permanecen internados en Unidad de Terapia Intensiva (UTI), mientras otros reciben cuidados especializados o están alojados en salas comunes según sus condiciones particulares.
La lista oficial incluye nombres y edades variados entre afectados: algunos jóvenes como Arnold García Mayta (25) y Elías Deymar Barra (30) están graves; otros adultos continúan recuperándose bajo vigilancia médica intermedia o general.
En cuanto a las víctimas mortales, David Francisco Chávez Cerezo fue trasladado a su localidad natal donde sus familiares organizaron su funeral; mientras que hasta horas posteriores no se definía oficialmente qué ocurriría con los restos del joven estudiante Abel Diego Gutiérrez Huallpa. Su historia despertó profunda conmoción entre quienes lo conocieron durante su infancia y adolescencia: vecinos recuerdan su carácter alegre pese a las dificultades familiares que enfrentaba, incluyendo ser hijo único criado por padres huérfanos y su constante esfuerzo para combinar estudios con trabajo duro.
Durante la mañana siguiente al accidente, Abel fue velado en un salón habilitado dentro del mismo mercado Adepcoca, donde compañeros escolares acudieron vestidos con uniformes representativos para despedirlo emotivamente. Este acto reflejó no solo el dolor individual sino también colectivo ante una pérdida prematura causada por circunstancias evitables.
Este lamentable episodio pone nuevamente sobre la mesa temas cruciales relacionados con seguridad vial, mantenimiento vehicular adecuado y responsabilidad empresarial en sectores clave para la economía local como es el transporte ligado al comercio tradicional. Además revela cómo comunidades enteras sufren consecuencias devastadoras cuando fallas técnicas o falta de precaución derivan en tragedias humanas irreparables. La memoria colectiva ahora guarda estos nombres junto al llamado urgente para reforzar medidas preventivas que eviten repetir hechos similares que afectan tanto vidas jóvenes como familias enteras vinculadas al corazón productivo boliviano: la hoja sagrada cuya comercialización depende también del tránsito seguro dentro y fuera del mercado emblemático Adepcoca


