La sospecha de un caso de rabia humana, inicialmente reportada el martes, fue confirmada oficialmente el miércoles al mediodía. La paciente, una mujer de 24 años originaria de Cochabamba, había llegado a un centro médico privado en las proximidades de Santa Cruz de la Sierra tras concluir sus prácticas profesionales en el Territorio Indígena y Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS).
Los síntomas neurológicos que la joven manifestó el 31 de octubre generaron una fuerte alarma y la sospecha de la enfermedad. Cuarenta y ocho horas después de su notificación, la familia, aduciendo razones económicas, solicitó su alta para trasladarla a Cochabamba. Trágicamente, la paciente falleció a 48 kilómetros de su destino final.
Las muestras clínicas recolectadas fueron remitidas al Instituto Nacional de Laboratorios de Salud (Inlasa) en La Paz, institución que posteriormente validó el diagnóstico de rabia humana. Las investigaciones epidemiológicas preliminares sugieren que la joven había tenido contacto semanas antes con un cachorro de aproximadamente tres meses de edad en una comunidad rural.
Carlos Hurtado, responsable de la división de Epidemiología del Sedes Santa Cruz, anunció la implementación de un protocolo de investigación y contención epidemiológica. Este esfuerzo se centra en identificar y monitorear a todas las personas que tuvieron contacto con la paciente, especialmente en el establecimiento de salud privado donde recibió atención, dada la capacidad de transmisión del virus a través de la saliva


