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La Federación Iraquí de Fútbol atraviesa un momento de incertidumbre y preocupación a apenas un mes del inicio del repechaje que definirá su participación en la Copa Mundial de la FIFA 2026. La principal dificultad radica en la obtención de las visas necesarias para que el equipo pueda realizar su concentración en Estados Unidos, un paso fundamental para la preparación del plantel antes del decisivo encuentro. Esta situación genera inquietud no solo por el impacto logístico, sino también por las posibles repercusiones deportivas que podría tener en la calidad y cohesión del equipo que dirigirá el entrenador australiano Graham Arnold.

El contexto es complejo: Irak debe esperar al resultado del enfrentamiento entre Bolivia y Surinam, programado para el 26 de marzo, ya que el ganador de ese duelo será su rival directo en el partido decisivo por uno de los cupos al Mundial. Este encuentro está previsto para el 1 de abril en Monterrey, México, y representa una oportunidad crucial para que Irak alcance la máxima competición futbolística internacional. Por ello, contar con una concentración adecuada y sin contratiempos es una prioridad estratégica para la federación.

Para anticipar posibles obstáculos, los dirigentes iraquíes han tomado medidas preventivas presentando una lista preliminar con más de 50 jugadores ante la Embajada de Estados Unidos. Este trámite busca iniciar con tiempo suficiente el proceso de visado, con la intención de asegurar que todos los futbolistas potencialmente convocados puedan ingresar al país norteamericano sin inconvenientes. De esta manera, el cuerpo técnico podrá disponer del plantel completo durante la concentración y definir con precisión a los jugadores definitivos que participarán tanto en los entrenamientos como en el partido crucial.

La elección de Estados Unidos como sede para la concentración responde a una estrategia doble: por un lado, garantizar las condiciones óptimas para la preparación física y táctica; por otro, facilitar la obtención de visas que permitan no solo entrenar sino también participar eventualmente en el Mundial si logran clasificar. La federación considera indispensable realizar esta etapa en territorio estadounidense debido a los estrictos procedimientos migratorios vigentes y a la necesidad de minimizar cualquier riesgo burocrático o administrativo.

A pesar de haber cumplido con todos los requisitos legales exigidos por las autoridades migratorias estadounidenses, preocupa que algunos jugadores puedan enfrentar demoras o rechazos iniciales en sus solicitudes. En este sentido, los dirigentes han manifestado su disposición a recurrir a instancias legales adicionales y presentar nuevas solicitudes si es necesario para desbloquear cualquier inconveniente. Esta determinación refleja el compromiso institucional con asegurar las condiciones necesarias para que el equipo pueda concentrarse sin sobresaltos.

El plan original contempla iniciar la concentración el 15 de marzo en Houston, ciudad donde también se ha gestionado un partido amistoso frente al Houston City durante el campamento. Este encuentro preparatorio tiene como objetivo afinar detalles tácticos y fortalecer la cohesión del equipo antes del repechaje. Sin embargo, ante las dificultades migratorias que se presentan, la federación ha previsto un plan alternativo consistente en trasladar toda la preparación a Ciudad de México. Allí buscarán organizar partidos amistosos similares para mantener el ritmo competitivo y llegar en óptimas condiciones al partido contra Bolivia o Surinam.

La relevancia de esta situación trasciende lo meramente deportivo: representa un desafío logístico y administrativo significativo que puede influir directamente en las posibilidades clasificatorias del seleccionado iraquí. La incertidumbre sobre dónde se llevará a cabo finalmente la concentración afecta tanto al cuerpo técnico como a los jugadores involucrados, quienes necesitan estabilidad y garantías para enfocarse exclusivamente en su desempeño.

En definitiva, mientras Irak aguarda conocer a su rival definitivo para el repechaje rumbo al Mundial 2026, enfrenta una carrera contrarreloj no solo deportiva sino también burocrática. La resolución favorable del trámite migratorio será clave para asegurar una preparación adecuada y maximizar sus chances de alcanzar uno de los codiciados cupos hacia la cita mundialista. El desenlace dependerá tanto del éxito administrativo como del rendimiento dentro del campo, marcando un momento crucial para el fútbol iraquí y sus aspiraciones internacionales

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