La tarde del domingo 22 de febrero, una intensa granizada afectó de manera sorpresiva a un sector del municipio de Huarina, situado en la provincia Omasuyos, dentro del altiplano del departamento de La Paz. Este fenómeno meteorológico se registró específicamente en la comunidad de Cota Cota Alta, donde el impacto fue visible y contundente. La zona quedó cubierta por un manto blanco debido a la acumulación de granizo, lo que alteró significativamente el paisaje habitual de este territorio rural.
El registro preliminar de los daños indica que esta tormenta con granizo provocó importantes afectaciones en la producción agrícola local, especialmente en los sembradíos de papa y otros cultivos que son fundamentales para la economía y subsistencia de las familias campesinas que habitan en esta región. Las imágenes difundidas por medios locales y usuarios en redes sociales muestran campos cubiertos por el hielo y cultivos visiblemente dañados, lo que anticipa un impacto negativo para la cosecha próxima. En un área donde la agricultura es una actividad central, estas pérdidas pueden traducirse en dificultades económicas para los agricultores y sus comunidades.
Además de los daños materiales a las plantaciones, la granizada también tuvo consecuencias directas sobre el ganado local. En las fotografías se puede observar la presencia de al menos dos ovejas fallecidas, presumiblemente a causa de descargas eléctricas asociadas a la tormenta. Este tipo de incidentes no solo afecta el patrimonio animal sino que también representa una preocupación adicional para los productores rurales, quienes ven amenazados sus recursos productivos y su sustento diario.
Este evento climático adverso pone en evidencia la vulnerabilidad del altiplano paceño frente a fenómenos naturales repentinos como las tormentas con granizo. Dada la importancia de la agricultura y la ganadería en esta región, las comunidades afectadas deberán enfrentar los retos derivados tanto de las pérdidas materiales como del impacto en su seguridad alimentaria y económica. Asimismo, estas situaciones resaltan la necesidad de contar con mecanismos adecuados para prevenir y mitigar daños frente a eventos meteorológicos extremos que puedan repetirse en el futuro.
En suma, la granizada ocurrida en Cota Cota Alta no solo alteró momentáneamente el entorno natural con una capa blanca sobre los campos, sino que dejó secuelas palpables sobre las actividades productivas y el bienestar animal. El seguimiento y apoyo a estas comunidades serán fundamentales para superar las consecuencias inmediatas y fortalecer su resiliencia ante futuros episodios climáticos adversos


