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Con la reciente implementación del Decreto Supremo 5550, se ha consolidado un cambio significativo en la estructura y funcionamiento de los organismos encargados de la comunicación oficial dentro del Ejecutivo boliviano. Este decreto, publicado el 20 de febrero, establece una reconfiguración importante en la dependencia y denominación de la entidad responsable de la comunicación estratégica del Estado Plurinacional. Hasta ahora conocida como Dirección General de Comunicación y Vocería, esta instancia pasa a denominarse Unidad de Comunicación Estratégica del Estado Plurinacional y deja de depender del Ministerio de la Presidencia para quedar bajo el mando directo de la Jefatura de Gabinete del presidente Rodrigo Paz.

Este movimiento responde a una intención declarada en el decreto de fortalecer la comunicación estratégica del Órgano Ejecutivo, lo que sugiere una búsqueda por mejorar la coordinación y efectividad en la difusión oficial y el manejo de la información gubernamental. La transferencia a la Jefatura de Gabinete implica un acercamiento más directo al núcleo central del poder presidencial, lo que podría facilitar un control más ágil y una mayor integración con las decisiones políticas que se toman en ese nivel.

El proceso de transformación institucional que ha vivido esta entidad refleja los cambios políticos y administrativos que ha experimentado Bolivia en los últimos años. Originalmente creada como Ministerio de Comunicación en 2011 durante el gobierno de Evo Morales, esta cartera tuvo un papel central en la gestión comunicacional estatal, estableciendo una línea directa para transmitir las políticas gubernamentales y fortalecer la imagen oficial. Durante el gobierno transitorio encabezado por Jeanine Añez, el Ministerio mantuvo su estructura, pero con el retorno al poder del Movimiento al Socialismo bajo Luis Arce se produjo una reducción a Viceministerio de Comunicación, con Gabriela Alcón como su última responsable hasta el fin del mandato.

La llegada del presidente Rodrigo Paz marcó otra etapa en esta evolución institucional, con una restructuración que transformó el Viceministerio en Dirección General de Comunicación y Vocería. Ahora, con el Decreto Supremo 5550, se consolida un nuevo cambio hacia una Unidad especializada que busca adaptar sus funciones para responder mejor a las necesidades actuales del Ejecutivo. No obstante, aunque cambia su denominación y dependencia administrativa, esta unidad permanece como el ente rector encargado de coordinar las estrategias comunicacionales oficiales.

Es relevante destacar que una disposición transitoria dentro del mismo decreto indica que los detalles organizativos y funcionales específicos serán definidos mediante Resolución Ministerial emitida por el Ministerio de la Presidencia. Esto denota que aún queda pendiente precisar cómo operará exactamente esta unidad dentro del entramado gubernamental y qué alcance tendrá en términos prácticos.

Paralelamente, el decreto establece también que la Unidad de Medios Estatales continuará bajo responsabilidad directa del Ministerio de la Presidencia. Esta unidad tiene a su cargo las funciones técnico-operativas relacionadas con los medios públicos e instituciones dependientes o tuteladas por dicho ministerio. Además, se ocupará del relacionamiento con medios privados, lo cual es fundamental para mantener un canal abierto entre las entidades estatales y los actores mediáticos externos.

En conjunto, estas modificaciones reflejan un intento claro por reorganizar la comunicación estatal para hacerla más eficiente y alineada con las prioridades políticas actuales. La centralización bajo la Jefatura de Gabinete puede facilitar respuestas rápidas y coordinadas ante situaciones informativas complejas o estratégicas. Para la población boliviana esto implica que las comunicaciones oficiales podrían volverse más coherentes y posiblemente más transparentes si se gestionan adecuadamente estas nuevas estructuras.

Sin embargo, también representa un desafío para garantizar que esta concentración no limite pluralidad ni objetividad en el manejo informativo estatal. La evolución histórica desde ministerio hasta unidad pone en evidencia cómo cada administración busca moldear estos instrumentos según sus objetivos políticos y estratégicos particulares. Por ello será fundamental observar cómo se implementan estas nuevas disposiciones administrativas y cuál será su impacto real en la dinámica comunicacional entre gobierno, medios y ciudadanía

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