En medio de las manifestaciones impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB) en rechazo al Decreto Supremo 5503, el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, anunció un cambio en la modalidad de los aportes a las organizaciones sindicales, que pasarán de ser obligatorios a voluntarios.
El mandatario explicó que se modificarán las normativas vigentes para que los trabajadores decidan libremente si desean destinar parte de su salario a financiar a sus dirigentes sindicales. “Quien quiera contribuir para que un representante lo defienda, podrá hacerlo, pero ya no será un requisito obligatorio como ocurre actualmente”, señaló.
Hasta la tarde del lunes, no se había emitido ninguna disposición oficial que elimine la obligatoriedad de estos aportes sindicales. Sin embargo, Paz expresó su preocupación por el uso que se da a estos recursos, afirmando que se emplean para desestabilizar la democracia, las instituciones y la paz social en el país.
En el mismo contexto, el presidente criticó duramente a la dirigencia de la COB, cuestionando los elevados ingresos que perciben. Según sus declaraciones, alrededor de 50 líderes sindicales que participan en las protestas reciben salarios anuales que superan los 18 millones de dólares, beneficiándose de privilegios sindicales.
El jefe de Estado puntualizó que esta cifra es superior al presupuesto asignado a 213 municipios bolivianos, lo que, a su juicio, resulta inaceptable en el marco de las demandas y movilizaciones que encabezan estos dirigentes


