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A pocas horas del inicio del diálogo entre el Gobierno y la Central Obrera Boliviana (COB), programado para el lunes 5, el Ejecutivo expresó críticas hacia las movilizaciones sindicales y la ausencia de propuestas concretas para enfrentar la crisis económica. Sin embargo, reiteró su disposición a realizar ajustes y complementos al decreto supremo 5503, sin modificar sus principios fundamentales.

El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, señaló que la demanda de abrogación del decreto por parte de la COB ha adoptado un tono intransigente y carece de fundamentos técnicos sólidos. Resaltó que, aunque se exige la derogación, no se presentan alternativas claras para el funcionamiento de la economía en un contexto de escasez de combustibles, divisas, medicamentos y liquidez financiera.

Espinoza detalló que el Gobierno ha mantenido encuentros con alrededor de 18 a 20 organizaciones productivas de todo el país, además de reuniones paralelas lideradas por otros ministros, lo que permitió abordar la mayoría de los sectores económicos. Según el ministro, la mayoría de estas organizaciones no centraron sus demandas en el decreto 5503, sino en problemas estructurales que se arrastran desde hace tiempo.

El ministro aclaró que las protestas no representan a la totalidad de la COB, sino que son impulsadas principalmente por mineros asalariados y un sector del magisterio, quienes, a diferencia de otros trabajadores, continúan recibiendo ingresos incluso durante las paralizaciones. A pesar de esto, el Gobierno mantendrá una postura abierta al diálogo, esperando que la dirigencia sindical presente propuestas alternativas y soluciones concretas.

“Queremos saber cuál es su plan. Si se elimina el decreto, ¿de qué manera creen que funcionará la economía?”, cuestionó Espinoza, enfatizando la insostenibilidad del modelo económico anterior, caracterizado por la falta de combustibles, divisas y liquidez.

Aun cuando el Ejecutivo no contempla revertir el núcleo del decreto, que representa un cambio en la orientación económica, sí está dispuesto a flexibilizar su aplicación a través de medidas complementarias. El ministro explicó que durante las reuniones sectoriales, el decreto se discute brevemente, dedicando la mayor parte del tiempo a evaluar ajustes y políticas adicionales.

Espinoza destacó que el decreto ha enviado señales positivas al mercado, evidenciadas en la estabilidad del tipo de cambio y una inflación inferior a la proyectada, lo que refleja la madurez y confianza de la población frente a posibles escenarios especulativos.

Finalmente, el ministro expresó la esperanza de que el diálogo permita disminuir la tensión social y alcanzar consensos mínimos, siempre que las organizaciones sindicales reconozcan la gravedad de la situación económica y propongan alternativas viables. Para el Gobierno, el objetivo no solo es resolver el conflicto actual, sino también evitar retrocesos que puedan sumir al país nuevamente en una crisis y paralización

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