El gobernador del departamento del Beni, Alejandro Unzueta, ha manifestado su profunda preocupación por la crisis que afecta al suministro de combustible en la región, calificando la calidad del combustible disponible como deficiente y demandando una respuesta urgente de las autoridades nacionales. Este reclamo se enmarca en un contexto de creciente malestar social debido a la percepción de que el combustible distribuido no cumple con los estándares esperados, lo que afecta directamente a los sectores productivos y a los usuarios habituales.
Unzueta no solo se refirió a la problemática del combustible, sino que también denunció que los cobros por el consumo de energía eléctrica son excesivamente elevados, lo que incrementa la carga económica sobre los ciudadanos y empresas del Beni. La combinación de estos dos factores genera un clima de descontento generalizado que pone en evidencia la necesidad de políticas públicas efectivas y coordinadas para garantizar servicios básicos accesibles y de calidad.
En medio de este escenario, el gobernador cuestionó duramente la decisión adoptada por las organizaciones cívicas locales, que han convocado a un paro de 24 horas el viernes 20 de febrero como medida de protesta para exigir la provisión de gasolina especial considerada “de buena calidad”. Unzueta opinó que esta medida fue tomada sin una adecuada coordinación previa y atribuyó su convocatoria a intereses políticos más que al bienestar común. Considera que los cívicos deberían haber buscado consensos y estrategias conjuntas para enfrentar las dificultades en lugar de recurrir a medidas disruptivas que afectan a toda la población.
Además, el gobernador hizo un llamado para respetar la autonomía regional especialmente en el contexto electoral. Insistió en que las autoridades nacionales deben abstenerse de intervenir en el proceso electoral subnacional para no generar divisiones ni tensiones políticas adicionales. Enfatizó la necesidad de unidad entre todos los actores políticos y sociales bajo una misma bandera regional para fortalecer al Beni sin importar diferencias partidistas.
La problemática del combustible ha sido objeto de atención por parte del Gobierno central desde su surgimiento. Autoridades nacionales han sostenido reuniones con diversos sectores afectados con el fin de buscar soluciones consensuadas. En particular, tras una visita oficial a Porongo, delegados gubernamentales se trasladaron al Beni con el propósito explícito de entablar un diálogo con los representantes cívicos y encontrar puntos comunes para superar la crisis.
En paralelo, Yussef Akly, presidente de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), anunció un plan para continuar con las conversaciones con sectores clave. Indicó que el lunes 23 de febrero se llevará a cabo una reunión con mototaxistas en Santa Cruz, sector especialmente afectado por problemas relacionados con el combustible. Posteriormente se organizará un encuentro similar con representantes del transporte en La Paz, aunque aún no se ha definido la fecha exacta para este último diálogo.
En definitiva, la situación en el Beni refleja un conjunto complejo de desafíos vinculados tanto a la calidad y distribución del combustible como al costo energético y las tensiones políticas locales. La respuesta coordinada entre autoridades nacionales y regionales es fundamental para garantizar el abastecimiento adecuado y evitar mayores conflictos sociales. Asimismo, preservar la autonomía política durante procesos electorales resulta clave para mantener la estabilidad institucional mientras se atienden demandas urgentes relacionadas con servicios básicos esenciales para el desarrollo económico y social del departamento


