Desde la Gobernación de Tarija, se ha manifestado una creciente inquietud por la escasa colaboración recibida del Gobierno central en materia de salud desde el inicio de la gestión actual. La administración departamental ha señalado que las iniciativas emprendidas para fortalecer el sistema sanitario local no han encontrado el respaldo esperado.
Una de las primeras acciones consistió en el desarrollo de una planificación estratégica enfocada en la atención de tercer nivel, con un enfoque prioritario en la dotación de equipamiento para el Hospital Materno Infantil. Sin embargo, la respuesta ministerial fue adversa, señalando la imposibilidad de proporcionar el respaldo necesario para su equipamiento.
En cuanto al Hospital Oncológico, si bien el reinicio de las obras se ha materializado con una inversión departamental que supera los 20 millones de bolivianos, la incertidumbre sobre su plena operatividad persiste. La razón radica en la ausencia de las especificaciones técnicas para el acelerador lineal, un dispositivo de alta tecnología indispensable para el funcionamiento del centro, cuya remisión por parte del Gobierno Nacional aún está pendiente.
Respecto a la asignación de personal médico, se ha elaborado un informe técnico exhaustivo, en colaboración con el CEDES, considerado singular a nivel nacional, que detalla con precisión la distribución y el número de profesionales médicos, clasificándolos por sus fuentes de financiamiento. Sin embargo, la presentación de este vital documento ante el Ministerio de Salud se ha visto impedida por la indisponibilidad en la agenda de la máxima autoridad ministerial, lo que obstaculiza la búsqueda de soluciones a esta problemática estructural.
En resumen, la administración departamental ha expresado su pesar por lo que considera un apoyo insuficiente por parte del Gobierno central en materia de salud para Tarija, a pesar de las continuas gestiones destinadas a optimizar la atención sanitaria de la ciudadanía


