La administración regional de Tarija enfrenta un desafío financiero considerable, proyectando un déficit de aproximadamente 70 millones de bolivianos para el cierre de la gestión anual. Esta situación crítica se atribuye principalmente a la disminución de las regalías por hidrocarburos, agravada por la aparición reciente de nuevas obligaciones por concepto de deudas.
El Secretario de Economía y Finanzas de la gobernación, Erick Montaño Miranda, ha calificado la situación económica de la institución como extremadamente delicada. Para cubrir las necesidades hasta fin de año, se requieren fondos para salarios pendientes, la continuidad de programas sociales esenciales y la canasta alimentaria destinada a adultos mayores y personas con discapacidad, lo que suma alrededor de 18 millones de bolivianos. Aunque se anticipa la recepción de aproximadamente 20 millones de bolivianos en regalías para noviembre y una cifra similar para diciembre, totalizando 40 millones, este monto será insuficiente para cubrir el déficit proyectado.
A este escenario se suman deudas inesperadas que han surgido a raíz de fallos judiciales. Estas nuevas obligaciones ascienden a más de 20 millones de bolivianos y, según se ha informado, algunas conllevan la amenaza de débito automático. Si estos montos se pagaran, la gobernación se vería sin recursos para cumplir con cualquier otra obligación pendiente.
La existencia de estas significativas responsabilidades legales fue, según Montaño, una sorpresa para él y para el propio gobernador, quienes se enteraron de estos procesos judiciales apenas la semana pasada. La urgencia de la situación ha llevado a que el departamento legal de la gobernación esté evaluando posibles estrategias para abordar estos cobros.
A pesar de que las regalías de octubre, que ascendieron a 21.8 millones de bolivianos, ya fueron recibidas, la planificación para su distribución ha sido paralizada debido a la irrupción de estas nuevas deudas. La coincidencia de estas presiones financieras con el cierre del año, período en el que se concentran numerosas obligaciones, intensifica la preocupación en el seno de la administración regional


