Durante el segundo día del Foro Económico Internacional de América Latina y el Caribe 2026, celebrado en Panamá y organizado por CAF, se analizó la coyuntura económica actual de Bolivia. En este espacio, el director fundador del Centro Adam Smith para la Libertad Económica, Carlos Díaz-Rosillo, resaltó la rápida estabilización del país bajo la administración del presidente Rodrigo Paz, destacando los avances logrados en pocos meses tras asumir el gobierno.
Ante esta situación, Díaz-Rosillo consultó al canciller boliviano, Fernando Aramayo, sobre las estrategias implementadas para alcanzar esa estabilidad en tan corto plazo. Aramayo explicó que, en apenas diez semanas de gestión, el gobierno se enfocó inicialmente en restaurar la estabilidad económica frente a un contexto complicado, caracterizado por una elevada inflación, escasez de combustibles subsidiados, altos índices de corrupción y contrabando, además de un debilitamiento institucional que había erosionado la confianza ciudadana en el Estado.
Para revertir esta situación, el Ejecutivo adoptó un conjunto de medidas económicas orientadas a enviar señales claras y confiables para recuperar la credibilidad en sus compromisos. Entre las acciones destacadas se encuentra la eliminación del subsidio a los combustibles, ajustando su precio al nivel internacional con el objetivo de desincentivar el contrabando, un problema que ha afectado al país durante dos décadas y que involucra actividades ilícitas en sectores como hidrocarburos, oro y mercurio.
El canciller enfatizó que las políticas aplicadas fueron concebidas como un “shock económico” necesario, pero que a la vez incorporaron un enfoque social para mitigar el impacto en la población. Este enfoque integral, denominado “sistema de estabilización económica con cara social”, buscó equilibrar la necesidad de ajustes estructurales con medidas que atendieran las demandas sociales, reflejando un compromiso por humanizar el proceso de recuperación económica


