El caso judicial que involucra a Marco Núñez del Arco, reconocido pastor cristiano, ha conmocionado a la comunidad y pone en evidencia una compleja red de relaciones de poder y abuso de confianza que, presuntamente, se extendieron durante años en detrimento de varias jóvenes. Núñez del Arco enfrenta cargos graves que incluyen estupro agravado y violencia familiar o doméstica, delitos que la Fiscalía investiga con detenimiento debido a la naturaleza delicada y sensible de las denuncias presentadas en su contra.
El proceso penal ha tomado un rumbo firme tras la audiencia cautelar realizada bajo reserva para proteger la identidad y seguridad de las víctimas, quienes al momento de los hechos denunciados eran menores de edad. Según los antecedentes expuestos por el Ministerio Público, las acciones ilícitas habrían comenzado cuando una de las denunciantes tenía tan solo 13 años. Esta situación refleja un patrón preocupante en el que el imputado habría utilizado su investidura religiosa como pastor para generar un vínculo de confianza con las jóvenes y sus familias, lo que le permitió ejercer un control emocional y manipulación que derivaron en abusos sexuales reiterados.
La investigación revela que Núñez del Arco habría aprovechado su cercanía con el entorno familiar y su posición dentro de la comunidad cristiana para establecer vínculos dependientes con sus víctimas. La Fiscalía especializada en Razón de Género, Violencia Sexual, Trata y Tráfico ha presentado pruebas testimoniales, documentales y periciales que apuntan a un modus operandi sistemático. Se menciona el uso frecuente de visitas a domicilios familiares y actividades religiosas como escenarios propicios para que el pastor consolidara relaciones manipuladoras con las jóvenes, imponiéndoles presiones para mantener silencio bajo el argumento de preservar la fe cristiana y evitar escándalos que pudieran afectar a la comunidad.
Un elemento particularmente grave es la prolongación temporal del abuso. Una segunda denunciante manifestó haber iniciado una relación con Núñez del Arco a los 16 años, vínculo que según su relato se extendió casi una década bajo constantes manipulaciones espirituales y emocionales. Este testimonio coincide con el patrón señalado por la Fiscalía sobre cómo el acusado habría empleado promesas falsas para mantener sometidas a las víctimas, generando una dependencia afectiva basada en su autoridad religiosa.
Además, la investigación incluye indicios respecto al traslado de las jóvenes hacia alojamientos fuera del ámbito familiar y el posible uso de identidades falsas para evitar registros formales o cualquier tipo de control externo sobre estas situaciones. Estos elementos sugieren una planificación deliberada para ocultar los hechos ilícitos y evadir responsabilidades legales.
En respuesta a estas acusaciones, durante la audiencia cautelar la defensa del pastor solicitó medidas sustitutivas e impugnó tanto la tipificación penal como la vigencia temporal aplicable a los hechos denunciados. Sin embargo, estas peticiones fueron rechazadas por la autoridad judicial debido a la gravedad demostrada en las pruebas iniciales, al riesgo potencial de obstaculización del proceso y al reconocimiento especial hacia las víctimas por su condición vulnerable. Se decidió entonces imponer una detención preventiva por 180 días mientras continúan avanzando las investigaciones.
El abogado defensor manifestó su desacuerdo con esta resolución y anunció recursos legales adicionales alegando supuesta aplicación retroactiva indebida de normativas penales posteriores al momento en que ocurrieron los hechos. Este argumento se basa en principios constitucionales sobre no aplicar leyes penales desfavorables retroactivamente; sin embargo, hasta ahora no ha sido suficiente para modificar la decisión judicial.
Paralelamente al proceso legal en curso, representantes de organizaciones dedicadas a la defensa de derechos humanos han informado sobre la posible aparición de una tercera víctima que formalizaría su denuncia ante las autoridades correspondientes. Desde estas instancias se enfatiza que los delitos sexuales contra menores no prescriben legalmente y que ningún estatus religioso debe ser considerado como eximente o atenuante ante estos crímenes.
Este caso también ha generado reacciones dentro del círculo cercano al acusado. La exmiss y esposa del pastor ha expresado públicamente su apoyo incondicional hacia Núñez del Arco mediante redes sociales, rechazando cualquier sugerencia sobre divorcio o separación motivadas por las denuncias. En sus mensajes sostiene que estos señalamientos forman parte de guiones elaborados con intenciones maliciosas para dañar la imagen del religioso.
En definitiva, este proceso judicial pone sobre el tapete temas sensibles relacionados con el abuso de poder dentro de comunidades religiosas y cómo este puede afectar profundamente a personas vulnerables, especialmente menores bajo tutela espiritual. El desarrollo del caso será crucial no solo para esclarecer responsabilidades específicas sino también para enviar un mensaje contundente sobre la necesidad imperiosa de proteger a las víctimas frente a cualquier forma de violencia sexual o manipulación emocional ejercida desde posiciones autoritarias dentro del ámbito religioso o familiar

