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En los últimos días, la preocupación se ha extendido entre los conductores y el sector del transporte debido a denuncias sobre la calidad del combustible distribuido por Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB). La controversia gira en torno a la gasolina que, según expertos y mecánicos consultados, estaría generando un residuo llamado “carbonilla” que afecta gravemente las piezas de los motores, provocando un aumento notable en las fallas vehiculares.

La carbonilla es un subproducto derivado de una combustión incompleta del combustible. Cuando la gasolina no se quema adecuadamente en el motor, partículas sólidas de carbono se acumulan en zonas críticas como las válvulas y los inyectores. Este fenómeno no solo reduce el rendimiento del motor, sino que también puede causar daños irreversibles si no se atiende a tiempo. Además, la carbonilla puede originarse como un residuo fino de carbón mineral que queda tras el traslado y almacenamiento del combustible, lo cual agrava aún más el problema.

Ante esta situación preocupante, la Confederación de Choferes de Bolivia decidió tomar cartas en el asunto y sostuvo una reunión con autoridades gubernamentales para manifestar su descontento. Durante el encuentro, se planteó la necesidad de obtener un resarcimiento por los daños ocasionados a los vehículos afectados por el uso de este combustible presuntamente defectuoso. La problemática no solo representa un inconveniente técnico para los automovilistas sino también una carga económica significativa, dada la inversión que supone reparar motores dañados o reemplazar piezas afectadas.

Por su parte, la Asociación de Propietarios de Estaciones de Servicio (Asosur) ha deslindado cualquier responsabilidad sobre la calidad del carburante comercializado. Según esta entidad, YPFB es la única empresa encargada de importar y distribuir el combustible en todo el país, por lo que corresponde a esta petrolera estatal responder por cualquier irregularidad detectada. En respuesta a las críticas, el Gobierno ha atribuido parte del problema a residuos remanentes en los tanques de almacenamiento heredados de gestiones anteriores. Sin embargo, aseguraron que se están tomando medidas para controlar la situación y evitar que continúe afectando al parque automotor.

Mientras tanto, los conductores permanecen expectantes ante una solución definitiva que les permita circular con confianza sin temor a dañar sus vehículos. Esta problemática pone en evidencia la importancia de garantizar estándares óptimos en la producción y distribución del combustible para preservar tanto la integridad técnica de los motores como el bienestar económico de quienes dependen diariamente del transporte motorizado. La situación actual demanda una vigilancia constante y respuestas efectivas por parte de las autoridades competentes para evitar que problemas similares vuelvan a poner en riesgo a miles de usuarios en todo el país

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