El expresidente de Bolivia, Evo Morales, ha manifestado su postura ante la acusación formal emitida por la Fiscalía, asegurando que no teme enfrentar un proceso judicial. No obstante, ha condicionado su aceptación a que dicho juicio se desarrolle bajo la supervisión de magistrados íntegros, garantizando el debido proceso y el principio de presunción de inocencia.
Actualmente, la Fiscalía de Tarija ha presentado cargos contra el exmandatario por el delito de trata de personas. Esta imputación se fundamenta en alegaciones que sugieren una relación con una menor de edad durante su mandato presidencial, de la cual habría resultado el nacimiento de un hijo.
En sus recientes declaraciones, Morales ha vinculado la posibilidad de ser enjuiciado con su defensa de la integridad territorial y la soberanía nacional, así como con sus esfuerzos por prevenir el separatismo y la división entre los ciudadanos bolivianos. Reiteró su exigencia de contar con jueces que actúen con independencia, honestidad y decencia, siempre respetando las garantías procesales y la presunción de inocencia.
Asimismo, el exgobernante ha expresado su convicción de que, aunque pueda ser objeto de procesos legales, injurias, discriminación o incluso encarcelamiento, la voz de aquellos que se oponen al racismo, la injusticia y lo que él denomina vendepatrias no será silenciada


