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En una ceremonia realizada en el Hotel Novotel, EL DEBER llevó a cabo la presentación oficial de su Personaje del Año, galardón que en esta oportunidad fue otorgado al Dr. Óscar Hassenteufel, expresidente del Tribunal Supremo Electoral (TSE) de Bolivia. Hassenteufel fue reconocido por su papel fundamental en la organización y supervisión de las elecciones nacionales de 2025, un proceso electoral que representó un desafío sin precedentes para el país.

Durante su intervención, Hassenteufel recordó que en 2019 no contemplaba regresar al servicio público y que su postulación para presidir el TSE fue una decisión tomada casi al último momento. Sin embargo, destacó que la gestión electoral que lideró fue marcada por la eficiencia, la imparcialidad y la transparencia, logrando que los resultados fueran aceptados tanto por la ciudadanía como por los actores políticos involucrados.

Tras la renuncia de Salvador Romero en 2021, Hassenteufel asumió la presidencia del órgano electoral y continuó trabajando en la institución, un camino que definió como parte de un plan mayor. Agradeció la colaboración de sus colegas del Órgano Electoral y de los tribunales departamentales y nacionales, quienes fueron piezas clave en la realización exitosa del proceso electoral.

El homenajeado expresó su gratitud por el reconocimiento, el cual calificó como un acto de generosidad hacia su persona, y reflexionó sobre su trayectoria profesional, señalando que siempre actuó pensando en el interés superior de la nación y no en beneficios personales. Además, remarcó la influencia de su formación en un colegio jesuita, donde adquirió valores que han guiado su vida tanto personal como laboral.

Para cerrar su discurso, Hassenteufel citó al poeta Pablo Neruda, resaltando la importancia de vivir plenamente y con serenidad los años que están por venir, valorando tanto los aciertos como los errores que lo han conducido hasta el presente.

Desde 1998, EL DEBER entrega el galardón conocido como el ‘Patujú de Bronce’ a personas o instituciones que han dejado una marca significativa en el desarrollo del país, promoviendo cambios y debates relevantes. Este año, el premio adquiere especial relevancia en un contexto decisivo para la democracia boliviana.

El presidente del Consejo Editorial de EL DEBER, Pedro Rivero, destacó que el ‘Patujú de Bronce’ representa identidad, firmeza y esperanza, y que su entrega a Hassenteufel refleja un consenso entre la valoración periodística, la opinión ciudadana y la memoria histórica que se construye en el presente. Asimismo, hizo un llamado a la reflexión sobre el papel de cada individuo en la edificación del país que se desea.

Por su parte, Daniel Gumucio, gerente general de EL DEBER, subrayó que este reconocimiento surge de la necesidad de contar con referentes que contribuyan a la estabilidad institucional y actúen con responsabilidad, incluso cuando las decisiones correctas sean difíciles. Resaltó el compromiso del medio con la información rigurosa, independiente y responsable, un compromiso que se mantiene firme tras más de siete décadas de labor periodística.

Gumucio también enfatizó el proceso de digitalización que atraviesa EL DEBER, orientado a adaptarse a los cambios tecnológicos sin perder la esencia de su misión informativa. Reafirmó la visión del medio como un referente confiable dentro y fuera de Bolivia, comprometido con la comunidad y el desarrollo nacional. En este marco, destacó que reconocer a quienes fortalecen la institucionalidad es parte fundamental del rol del medio de comunicación.

Este evento no solo celebró la trayectoria y el aporte de Óscar Hassenteufel, sino que también reafirmó el compromiso de EL DEBER con la democracia y el derecho de los ciudadanos a acceder a información verificada y confiable

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