El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, causó gran controversia al afirmar que su gobierno llevó a cabo un ataque dentro del territorio venezolano, específicamente en una zona portuaria donde, según sus declaraciones, se cargaban embarcaciones con drogas destinadas a ser enviadas hacia Estados Unidos.
Durante diversas intervenciones en medios radiales y encuentros con la prensa, Trump describió el incidente como una “gran explosión” en un muelle utilizado para preparar embarcaciones con cargamentos ilícitos, señalando que la operación estadounidense había destruido tanto las embarcaciones como el área denominada “zona de implementación”, que, según él, “ya no existe”. Sin embargo, no proporcionó detalles precisos sobre la ubicación exacta del ataque, la entidad estadounidense responsable ni presentó evidencia que respalde estas afirmaciones.
Estas declaraciones generaron dudas, ya que hasta el momento no se ha emitido confirmación oficial por parte del Pentágono, la CIA ni la Casa Blanca respecto a la realización de una operación de esta naturaleza en suelo venezolano. Tampoco el gobierno venezolano ha hecho declaraciones formales sobre el supuesto ataque o reportado daños o víctimas.
Especialistas han señalado que, de confirmarse esta acción, sería la primera operación militar estadounidense conocida en territorio venezolano en el marco de la lucha contra el narcotráfico, dado que las acciones previas se habían limitado a intervenciones en aguas internacionales del Caribe y en el Pacífico oriental, principalmente contra embarcaciones.
En la misma entrevista, Trump explicó que su administración ha incrementado en las últimas semanas las medidas para combatir el narcotráfico, al considerarlo una amenaza directa para la seguridad nacional de Estados Unidos. El mandatario ha reiterado que se han autorizado operaciones encubiertas, en algunos casos bajo la supervisión de la CIA, con el propósito de desmantelar las estructuras responsables del tráfico de drogas. No obstante, la falta de información detallada ha dejado estas afirmaciones sin una base verificable.
La estrategia estadounidense contra el narcotráfico incluye, según Trump y su equipo, ataques a embarcaciones vinculadas al transporte de drogas desde Venezuela, así como un despliegue militar y naval considerable en el Caribe. El presidente ha señalado en varias ocasiones que estas acciones han logrado disuadir a las embarcaciones implicadas en el narcotráfico, aunque no se han presentado pruebas concluyentes sobre la efectividad de estas operaciones.
Por otro lado, expertos en derecho internacional y relaciones internacionales han expresado cuestionamientos sobre la legalidad de una posible operación militar terrestre realizada por Estados Unidos en territorio soberano sin una declaración de guerra ni autorización del país afectado. Según estos analistas, una acción de este tipo podría constituir una violación al derecho internacional.
Estas declaraciones se producen en un contexto de elevada tensión entre Washington y Caracas. La administración estadounidense ha intensificado su discurso contra el gobierno venezolano, acusándolo de proteger y colaborar con organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico que, según Estados Unidos, representan una amenaza para su seguridad nacional


