La capital cruceña vivió este jueves una jornada marcada por el descontento de los conductores debido a la persistente escasez de gasolina, que ha generado largas filas en los surtidores y, en consecuencia, protestas que derivaron en bloqueos viales. Estas acciones de presión evidencian la gravedad del problema de abastecimiento que afecta a la población y que se ha extendido también a otras ciudades importantes como La Paz y Sucre.
El primer bloqueo reportado tuvo lugar alrededor de las cinco de la tarde en un surtidor ubicado sobre la avenida Virgen de Cotoca, una vía estratégica que conecta la ciudad con el municipio cotoqueño. Los conductores que llevaban varios días haciendo fila para conseguir combustible decidieron cerrar el paso con sus vehículos como medida para exigir una solución inmediata. La frustración acumulada por la espera prolongada, que en algunos casos superó los tres días, llevó a esta manifestación espontánea que buscaba visibilizar la difícil situación.
La protesta se mantuvo durante dos horas aproximadamente, hasta que cerca de las siete y media de la noche se observó el ingreso de una cisterna para descargar combustible en el surtidor afectado. Este hecho motivó a los conductores a levantar el bloqueo, aunque la calma fue temporal. Apenas media hora después, otro grupo de automovilistas instaló un nuevo bloqueo en el cruce entre el quinto anillo y avenida Santos Dumont, otra zona clave dentro del entramado vial urbano. En este punto, algunos conductores aseguraban haber esperado desde las tres de la madrugada para poder abastecerse, lo que refleja la magnitud del problema y el impacto negativo en su rutina diaria.
Los manifestantes dejaron claro que mantendrían su protesta hasta que se garantizara el suministro constante y suficiente de gasolina en ese surtidor. Esta actitud refleja un hartazgo generalizado frente a las demoras y dificultades para acceder a un recurso esencial para la movilidad urbana y rural.
La problemática no se limita únicamente a Santa Cruz. En La Paz, por ejemplo, también se registraron largas filas en estaciones como el surtidor Bazán, situado en la zona sur de la ciudad. Allí, alrededor de veinte vehículos aguardaban pacientemente su turno para llenar sus tanques. Algunos conductores relataban esperas cercanas a media hora e incluso reportaron haber pasado previamente por otros puntos de abastecimiento donde no había combustible disponible, lo que evidencia una distribución irregular y deficiente.
En respuesta a esta situación crítica, Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) comunicó este jueves que esperan regularizar el abastecimiento en un plazo aproximado de tres a cuatro días. La empresa estatal atribuyó las largas filas y retrasos al proceso reciente de inclusión de aditivos especiales en la gasolina, una medida destinada probablemente a mejorar la calidad del combustible pero que ha generado un impacto temporal en su distribución.
Este anuncio busca tranquilizar a los usuarios afectados y garantiza que las condiciones mejorarán próximamente; sin embargo, mientras esa normalización no llega, miles de conductores continúan enfrentando dificultades significativas para obtener combustible. La escasez no solo afecta al transporte particular sino también tiene repercusiones sobre el transporte público y las actividades económicas dependientes del uso diario del vehículo.
En conclusión, las protestas y bloqueos registrados evidencian una crisis puntual pero urgente relacionada con el suministro de gasolina en varias ciudades bolivianas. La población muestra un alto grado de preocupación ante esta situación que altera su movilidad cotidiana y genera incertidumbre sobre cuándo podrán disponer nuevamente del combustible con normalidad. Las autoridades y empresas responsables se encuentran bajo presión para acelerar las soluciones necesarias y evitar mayores conflictos sociales derivados del desabastecimiento energético


