Christopher Helmut Lewin Valdés proviene de un entorno poco convencional para quienes logran destacar en la alta gastronomía europea. Originario del Beni, Bolivia, su formación personal y cultural transcurrió en localidades como Santa Cruz, Roboré y Puerto Suárez, regiones caracterizadas por su clima cálido, naturaleza abundante y un fuerte sentido comunitario. Desde estos orígenes alejados de los circuitos tradicionales de la cocina de élite, emprendió un camino que lo llevó a integrarse en uno de los ámbitos culinarios más exclusivos y exigentes a nivel mundial.
Su trayectoria no se distingue por un ascenso rápido ni por un reconocimiento precoz, sino que refleja la experiencia de muchos migrantes bolivianos que comienzan desde abajo. Al llegar a Bélgica, su primer destino en Europa, enfrentó condiciones duras, trabajando en mercados callejeros y realizando labores de limpieza durante los inviernos, etapa que él mismo describe con naturalidad como parte de la vida migrante. El invierno europeo representó uno de los desafíos más complejos en su proceso de adaptación y crecimiento.
Antes de establecerse en Europa, la cocina ya formaba parte de su vida, aunque no como una carrera formal. Desde su infancia, estuvo rodeado por familiares que cocinaban, absorbiendo de manera intuitiva técnicas tradicionales, aromas y sabores, y aprendiendo a manejar el fuego de leña. Este conocimiento ancestral y práctico, aunque carente de una estructura académica, se convirtió más adelante en una ventaja fundamental para su desarrollo profesional. Según él, los fundamentos básicos de la cocina tradicional son altamente valiosos dentro de las cocinas modernas.
Actualmente, Helmut Lewin destaca en prestigiosos establecimientos culinarios europeos, donde ha alcanzado reconocimientos importantes, incluyendo la obtención de una Estrella Michelin, un logro que pocos chefs logran en su carrera. Su historia y visión fueron compartidas en una entrevista realizada en el programa Aquí estoy de EL DEBER RADIO, conducido por la periodista Linda González, donde se exploraron sin artificios su recorrido personal, sus dudas y sus convicciones como chef boliviano en el extranjero


