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Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
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Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Nacional
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Internacional
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Deportes
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Tecnología
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Viajes
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
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Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
Cultura
Un adolescente de 13 años protagonizó un acto de valentía y resistencia física que ha sido calificado como “sobrehumano” por los rescatistas que participaron en su salvamento y el de su familia en la costa de Australia Occidental. Este joven nadó durante cuatro horas en condiciones marítimas adversas para buscar ayuda después de que su madre y dos hermanos menores fueran arrastrados por el mar mientras practicaban kayak y paddleboard cerca de la localidad turística de Quindalup. El incidente comenzó cuando la familia se encontraba disfrutando de actividades acuáticas en una zona conocida por la belleza natural de sus aguas, pero también por la presencia de corrientes que pueden tornarse peligrosas. En un momento crítico, las dos embarcaciones en las que navegaban fueron arrastradas mar adentro, poniendo en riesgo inmediato a los ocupantes. Ante esta situación, el joven tomó una decisión crucial: nadar hacia la costa para pedir auxilio. Según testimonios recogidos por medios locales, el adolescente recorrió aproximadamente cuatro kilómetros en aguas picadas, enfrentando corrientes y la fatiga física, durante un lapso estimado en cuatro horas. Durante las primeras dos horas mantuvo puesto un chaleco salvavidas que le brindaba cierta flotabilidad y seguridad. Sin embargo, al considerar que esta prenda podría dificultar su desplazamiento o reducir su velocidad, optó por quitársela y continuar nadando sin ayuda flotante durante las siguientes dos horas. Esta determinación fue valorada como una muestra excepcional de voluntad y resistencia física. La labor del joven fue determinante para el desenlace positivo del incidente. Gracias a su esfuerzo, pudo alertar a los equipos de emergencia sobre la situación precisa y la ubicación aproximada de su madre y hermanos. Esto permitió movilizar rápidamente a diversas unidades de rescate que acudieron con recursos especializados para localizar y asistir a las personas afectadas. Entre estos medios se contaron un helicóptero y varias embarcaciones pertenecientes a los servicios voluntarios Marine Rescue Naturaliste y Marine Rescue Busselton. Las operaciones de búsqueda culminaron con éxito alrededor de las 20:40 horas, cuando los rescatistas lograron encontrar a la madre y los hermanos del joven aferrados a una tabla de paddleboard a unos 14 kilómetros mar adentro. Posteriormente fueron trasladados a tierra firme mediante embarcaciones hasta el muelle Quindalup Boat Ramp, donde aguardaban ambulancias para brindar atención médica inmediata. Las autoridades locales destacaron el papel fundamental del adolescente en este rescate. Un inspector policial enfatizó que las acciones del joven no solo demostraron coraje sino también una determinación capaz de salvar vidas humanas en circunstancias extremas. Por su parte, uno de los rescatistas voluntarios calificó el esfuerzo físico e instintivo del chico como algo extraordinario, resaltando cómo su iniciativa fue clave para evitar una tragedia mayor. Este episodio subraya la importancia del entrenamiento básico en seguridad acuática y primeros auxilios para quienes practican deportes náuticos o frecuentan zonas marítimas con riesgos potenciales. Además pone en relieve el valor del trabajo conjunto entre ciudadanos comunes con capacidad para actuar bajo presión y los equipos organizados de emergencia que cuentan con equipamiento adecuado para responder eficientemente ante situaciones críticas. La historia del adolescente que nadó cuatro horas contra viento y marea hasta buscar ayuda no solo conmueve por la hazaña física sino también porque refleja cómo el instinto de supervivencia puede llevar a acciones decisivas ante circunstancias adversas. Su experiencia es un recordatorio sobre la necesidad constante de prudencia al interactuar con entornos naturales impredecibles y sobre la capacidad humana para superar desafíos cuando está motivada por el amor familiar y el deseo urgente salvar vidas cercanas
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