Ante la escalada de violencia registrada en diversas regiones de México tras la muerte del narcotraficante conocido como “El Mencho”, la Cancillería boliviana ha puesto en marcha un protocolo específico de monitoreo y asistencia dirigido a la comunidad boliviana residente en ese país. Esta medida busca garantizar la seguridad e integridad de sus ciudadanos frente a los incidentes violentos que se han desencadenado en varias entidades mexicanas, donde se concentra un importante número de bolivianos.
El comunicado oficial emitido por la Cancillería detalla una serie de recomendaciones para los bolivianos que viven en México, especialmente aquellos ubicados en los estados de Jalisco, Michoacán, Tamaulipas, Guanajuato y Nayarit. Estas regiones han sido escenario de bloqueos viales y conflictos armados que comprometen la movilidad y seguridad pública. Por ello, se insta a esta comunidad a mantener la calma, limitar su circulación y permanecer en sus domicilios o lugares de alojamiento, evitando desplazamientos interurbanos que no sean estrictamente necesarios. Esta precaución responde a los reportes oficiales sobre cierres de rutas y bloqueos implementados por las autoridades locales para contener los disturbios.
La activación del protocolo implica también un estado de alerta permanente por parte de las secciones consulares bolivianas en México. Para facilitar la comunicación y brindar asistencia inmediata ante cualquier emergencia, se han habilitado canales directos como una línea de WhatsApp y una dirección de correo electrónico específicos para atender consultas y reportes urgentes. Esta estrategia busca fortalecer el vínculo entre las autoridades diplomáticas y sus ciudadanos durante un periodo crítico marcado por la inestabilidad.
Además, la Cancillería ha informado que mantendrá una coordinación estrecha con las autoridades mexicanas para continuar con el seguimiento constante del desarrollo de los acontecimientos. Esta cooperación bilateral es fundamental para asegurar una respuesta oportuna y efectiva frente a cualquier eventualidad que pueda afectar a los bolivianos residentes en territorio mexicano.
El contexto que motivó esta alerta diplomática es el recrudecimiento de episodios violentos tras el abatimiento del líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, conocido popularmente como “El Mencho”. En las primeras horas del lunes 23 de febrero se registraron múltiples enfrentamientos armados, incendios provocados en vehículos, ataques a tiendas comerciales, saqueos y bloqueos en puntos estratégicos del área metropolitana de Guadalajara y otros municipios cercanos. Estos hechos generaron una situación caótica que afectó no solo a los habitantes locales sino también a las comunidades extranjeras asentadas allí.
La respuesta inmediata por parte del gobierno boliviano refleja la preocupación por proteger a sus ciudadanos ante un escenario complejo donde la violencia organizada puede poner en riesgo su integridad física y limitar su movilidad cotidiana. La recomendación expresa de evitar movimientos innecesarios dentro de zonas afectadas subraya el carácter serio de las amenazas presentes en estas regiones mexicanas.
Este tipo de acciones diplomáticas destaca la importancia que tienen los mecanismos consulares para brindar apoyo ante emergencias internacionales, especialmente cuando las comunidades migrantes enfrentan situaciones imprevistas derivadas de conflictos internos o crisis sociales. La experiencia vivida tras estos incidentes pone en evidencia cómo los gobiernos deben estar preparados para activar planes preventivos y responder rápidamente ante riesgos que puedan afectar a sus nacionales fuera del país.
En definitiva, la activación del protocolo por parte de la Cancillería boliviana constituye una medida preventiva esencial para resguardar a sus compatriotas mientras persiste la incertidumbre generada por los recientes hechos violentos vinculados al narcotráfico en México. La vigilancia continua y el mantenimiento abierto de canales comunicativos con los residentes son herramientas clave para garantizar su protección hasta que se restablezca un clima más seguro en las zonas afectadas


