El enfrentamiento entre Botafogo y Nacional Potosí marcará el inicio de una serie crucial en la segunda fase de la Copa Libertadores de América 2026, donde ambos equipos buscarán avanzar a la siguiente etapa del torneo continental. Este duelo de ida está programado para desarrollarse en el estadio Víctor Agustín Ugarte, ubicado en la Villa Imperial, el miércoles 18 de febrero a las 20:30 horas, un escenario que plantea desafíos particulares para los visitantes debido a sus condiciones geográficas y climáticas.
Consciente de las dificultades que implica jugar en Potosí, especialmente por su altitud y el impacto que esta puede tener en el rendimiento físico de los jugadores, Botafogo ha adoptado una estrategia cuidadosa para minimizar riesgos y preparar adecuadamente a su plantilla. Para ello, el club brasileño envió con anticipación una avanzada compuesta por nueve futbolistas bajo la dirección técnica de Rodrigo Bellao, entrenador del equipo Sub-20. Esta delegación llegó primero a Sucre y luego viajó por vía terrestre hasta Potosí, con el objetivo principal de aclimatarse a la altura y adaptarse a las condiciones locales antes del partido.
Este movimiento táctico refleja la importancia que Botafogo otorga a este encuentro inicial. La llegada anticipada permite que los jugadores jóvenes y más preparados físicamente se adapten mejor al ambiente adverso, lo cual es fundamental para afrontar un compromiso tan exigente. El resto del equipo profesional se trasladará a Potosí el mismo día del partido para unirse al grupo ya instalado.
Por otro lado, Nacional Potosí cuenta con un historial alentador frente a equipos brasileños en competencias internacionales. El club boliviano mantiene un récord invicto de dos victorias en dos presentaciones contra conjuntos de Brasil en la Copa Sudamericana, lo que le otorga confianza para enfrentar esta serie ante Botafogo. Este antecedente positivo representa un incentivo adicional para los locales, quienes buscarán aprovechar su condición geográfica y experiencia previa para sorprender nuevamente.
La estrategia de Botafogo no solo está orientada a superar este reto inmediato sino también a posicionarse favorablemente para la revancha que se disputará en Brasil el 25 de febrero. La intención del equipo brasileño es obtener al menos un empate o una victoria como visitante para encaminar su clasificación hacia la tercera fase del torneo. En esta etapa siguiente, el ganador del cruce entre Botafogo y Nacional Potosí enfrentará al vencedor entre Barcelona SC de Ecuador y Argentinos Juniors de Argentina, con la posibilidad final de acceder a uno de los ocho grupos definitivos de la Copa Libertadores.
Este enfoque meticuloso también se ve reflejado en el respaldo recibido por Bellao por parte del entrenador principal del plantel profesional, Martín Anselmi. La coordinación entre ambos cuerpos técnicos demuestra un compromiso institucional para encarar esta competencia con seriedad y planificación estratégica.
Además del desafío internacional, Botafogo tiene compromisos domésticos importantes próximos al viaje. El domingo previo al encuentro en Potosí debe disputar un clásico contra Flamengo por los cuartos de final del Campeonato Carioca, lo cual añade presión sobre el calendario y la gestión física del plantel.
En resumen, la preparación anticipada y segmentada que lleva adelante Botafogo revela cómo los clubes brasileños están tomando recaudos específicos para enfrentar partidos fuera de sus fronteras en entornos complicados como lo es Potosí. La combinación entre experiencia previa internacional favorable para Nacional Potosí y la planificación estratégica brasileña genera una expectativa alta sobre cómo se desarrollará esta llave inicial en la Copa Libertadores 2026. El desarrollo de estos encuentros será determinante para definir qué equipo logra avanzar hacia etapas más avanzadas del torneo continental más prestigioso de América Latina


