Botafogo de Brasil ha tomado una medida estratégica poco habitual al adelantar el traslado de nueve de sus jugadores a la ciudad de Potosí, con el propósito específico de que realicen un proceso de adaptación a la altitud antes del crucial encuentro frente a Nacional. Este partido corresponde a la ida de la segunda fase de la Copa Libertadores de América y se disputará el miércoles a las 20:30 horas, un compromiso que exige máxima preparación física y táctica debido a las condiciones particulares del escenario.
La decisión de enviar anticipadamente a este grupo seleccionado responde a la necesidad de mitigar los efectos que genera el cambio drástico de altitud para atletas acostumbrados a entrenar y competir en niveles cercanos al mar. Potosí, conocida como la Villa Imperial, se encuentra ubicada a más de 4,000 metros sobre el nivel del mar, una altura que influye notablemente en la dinámica del balón y en las capacidades físicas de los futbolistas. La reducción del oxígeno disponible puede afectar el rendimiento, la resistencia y la recuperación durante el juego, por lo que una aclimatación previa resulta fundamental para mantener un rendimiento óptimo.
Los protagonistas elegidos para este proceso son Christian Loor, Leo Linck, Gabriel Abdías, Kadu, Kauan Toledo, Kaua Cruz, Marquinhos, Bernardo Valim y Wallace Davi. Estos jugadores cuentan con características específicas que los hacen aptos para esta adaptación anticipada: son atletas jóvenes y poseen una buena condición física general. La idea es que puedan ajustarse mejor al esfuerzo requerido en estas condiciones extremas y así estar en condiciones óptimas para ser considerados titulares en el partido frente a Nacional.
La preparación técnica estará bajo la supervisión del entrenador Rodrigo Bellao, quien forma parte del cuerpo técnico del plantel Sub-20. Esta elección indica un enfoque meticuloso en el trabajo físico y táctico con estos jugadores durante su estancia en Potosí. El grupo realizó primero un traslado hasta Sucre antes de arribar finalmente a la Villa Imperial, lo cual forma parte del plan logístico para facilitar su aclimatación.
Mientras tanto, el resto del plantel principal permanecerá hasta último momento en su lugar habitual de entrenamiento y se trasladará directamente a Potosí el mismo día del encuentro. Esta estrategia refleja un equilibrio entre cuidar la preparación general del equipo y focalizar esfuerzos específicos en aquellos jugadores que tienen más probabilidades de iniciar como titulares.
Cabe destacar que Botafogo tiene programado un compromiso importante este domingo: un clásico frente a Flamengo por los cuartos de final del Campeonato Carioca en Río de Janeiro. Este hecho obliga al cuerpo técnico a planificar con precisión los tiempos y recursos disponibles para no comprometer el rendimiento ni en el ámbito local ni en el internacional.
En definitiva, esta anticipación en el viaje hacia Potosí demuestra la importancia que tiene para Botafogo afrontar las particularidades climatológicas y geográficas propias del fútbol sudamericano. La altitud es uno de los factores determinantes que puede influir directamente en los resultados deportivos cuando se compite fuera del territorio brasileño. Por ello, realizar trabajos específicos para minimizar sus efectos representa una inversión estratégica crucial para optimizar las posibilidades de éxito en una competencia tan exigente como la Copa Libertadores


