La investidura presidencial de Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el cargo junto a Edmand Lara este sábado, ha resonado profundamente en el panorama político nacional. Diversas figuras han expresado sus expectativas y visiones para el futuro del país, coincidiendo en la urgencia de construir una nueva Bolivia.
Carlos Mesa, expresidente de la nación, extendió sus felicitaciones a Paz y Lara, enfatizando que su elección democrática marca el amanecer de una nueva era para el Estado boliviano. En su perspectiva, el país deja atrás dos décadas caracterizadas por la demagogia, el estancamiento y el autoritarismo. El exmandatario manifestó su esperanza en el restablecimiento de la democracia, la justicia y las libertades plenas, elementos esenciales para superar la profunda crisis estructural que, a su juicio, demanda un esfuerzo concertado de todos los ciudadanos.
Por su parte, la expresidenta Jeanine Añez subrayó que la nación se encuentra ante una nueva Bolivia bajo este reciente mandato. Describió el momento como el inicio de un nuevo ciclo y una significativa responsabilidad para ambos dignatarios, instando a los bolivianos a brindar su apoyo. Reconoció que el trayecto no será sencillo, aludiendo a los desafíos derivados de la previa erosión económica e institucional del país. Añez sugirió paciencia, permitiendo a la nueva administración desarrollar su gestión.
El empresario y excandidato Samuel Doria Medina identificó a Paz Pereira como el primer presidente de una fase histórica renovada. Proyectó que, bajo su liderazgo, los bolivianos, unidos y con renovada esperanza, emprenderán acciones inéditas. Doria Medina abogó por la implementación de políticas de centro, inclusivas para todos, como vía para resolver la crisis actual y fomentar la reconciliación. Hizo un llamado a edificar con dedicación la Bolivia del porvenir.
Desde el ámbito legislativo, el flamante presidente de la Cámara de Senadores, Diego Ávila, resaltó la unidad como pilar fundamental para forjar un país próspero, consciente de las múltiples responsabilidades que ello implica. El parlamentario del Partido Demócrata Cristiano (PDC) articuló la magnitud del desafío nacional, enfatizando la necesidad de implementar cambios profundos y orientar al Estado hacia una senda de crecimiento y desarrollo que beneficie directamente a la ciudadanía, distanciándose de un modelo que favorecía a la burocracia.
Finalmente, su colega en la Cámara Alta, el senador por Libres Branko Marinković, interpretó el mensaje presidencial como una clara manifestación de voluntad para sacar al país de su actual crisis. Marinković expresó que se percibe un genuino deseo de cambio y de reorientar el rumbo de Bolivia, ofreciendo el respaldo total a la gestión de Paz. Igualmente, manifestó satisfacción ante la intención de desmantelar un sistema que, según su análisis, ha deteriorado la nación durante los últimos veinte años


