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En un contexto de creciente preocupación por el narcotráfico en Bolivia, el Gobierno ha llevado a cabo una serie de operativos en el trópico de Cochabamba que han resultado en un significativo golpe a esta actividad ilícita. En un lapso de tan solo tres días, las autoridades lograron desmantelar 46 fábricas de droga y realizar múltiples detenciones y decomisos, lo que evidencia un esfuerzo contundente por parte del Estado para combatir este flagelo.

Ernesto Justiniano, viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, ofreció detalles sobre los operativos, informando que se realizaron 11 detenciones de ciudadanos bolivianos y se incautaron siete vehículos y una motocicleta. Además, se confiscaron grandes volúmenes de sustancias controladas, incluyendo casi 9.000 litros de droga líquida. “También se secuestraron armas y se tomaron inmuebles relacionados con estas actividades”, agregó Justiniano.

Durante este mismo período, las acciones adicionales permitieron la erradicación de alrededor de 5,5 toneladas de marihuana cultivada en plantaciones ilegales. Asimismo, las autoridades incautaron 50 kilogramos de cocaína y 260 kilogramos más de marihuana. El viceministro destacó que estos resultados son fruto del fortalecimiento en las tareas de inteligencia y la coordinación operativa entre diversas instituciones.

Sin embargo, Justiniano también advirtió sobre la naturaleza resiliente del narcotráfico en la región, señalando que a pesar de los esfuerzos por destruir las fábricas, estas tienden a reubicarse rápidamente. El problema estructural radica en la extensa superficie cultivada con coca destinada al tráfico ilegal, que se estima podría alcanzar hasta 15.000 hectáreas o más en el trópico de Cochabamba. “Mientras exista una alta producción destinada a la cocaína, seguiremos enfrentando este tipo de situaciones”, subrayó.

Para abordar esta problemática, el Gobierno está buscando establecer un equilibrio entre la erradicación y la producción legal de coca. Además, se proyecta llevar a cabo un nuevo estudio sobre el consumo interno de la hoja con el fin de entender mejor su contexto socioeconómico.

En el ámbito internacional, Justiniano destacó la reciente participación de Bolivia en una reunión regional llevada a cabo en Montevideo junto a países del cono sur y representantes de la agencia antidrogas estadounidense. Es importante señalar que esta cooperación internacional no implica la presencia activa de agentes extranjeros dentro del país.

En relación con los esfuerzos por desarticular grandes estructuras criminales vinculadas al narcotráfico, el viceministro informó sobre la captura reciente de un objetivo considerado de alto valor. Esta acción ha contribuido a fortalecer la confianza internacional en las capacidades bolivianas para enfrentar este desafío. “Es el comienzo para desarticular otras estructuras. Hay más objetivos identificados, pero no podemos dar nombres”, afirmó Justiniano.

Sobre la meta gubernamental de erradicar 10.000 hectáreas de coca ilegal, el viceministro enfatizó la importancia del diálogo con los productores legales para evitar conflictos sociales. “El productor legal debe ser nuestro aliado. La coca ilegal también los afecta económicamente”, concluyó.

Estos operativos no solo reflejan avances significativos en la lucha contra el narcotráfico en Bolivia, sino que también ponen de manifiesto los retos persistentes que enfrenta el país ante un problema que tiene raíces profundas tanto estructurales como regionales.

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