La trayectoria del Movimiento al Socialismo (MAS) en Bolivia, estrechamente vinculada a la figura de Evo Morales, refleja una compleja historia de transformaciones y controversias que marcaron dos décadas de gobierno. Desde sus inicios, el partido capitalizó el descontento social generado por la crisis política que culminó con la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada y Carlos Mesa, alcanzando en 2005 una victoria electoral histórica con Morales como primer presidente indígena del país.
Durante este período, el MAS impulsó la nacionalización de los hidrocarburos y una profunda reforma del Estado, lo que contribuyó a un crecimiento económico sostenido y a una reducción significativa de la pobreza extrema, que descendió de más del 38% a cerca del 15% antes de la crisis económica reciente. La promulgación de la Constitución de 2009 estableció el Estado Plurinacional, consolidando la inclusión política de los pueblos indígenas.
No obstante, la gestión del MAS estuvo marcada por episodios de tensión y conflicto social, incluyendo intervenciones policiales y militares en protestas como las de Chaparina y La Calancha, que generaron divisiones en la sociedad. La política boliviana también enfrentó escándalos de corrupción, como el caso vinculado a la empresaria Gabriela Zapata y la contratista china CAMC, que afectó la imagen pública de Morales en 2016. Además, denuncias relacionadas con el Fondo de Desarrollo para los Pueblos Indígenas (Fondioc) y pérdidas millonarias en arbitrajes internacionales pusieron en entredicho la gestión estatal, con exprocuradores señalados por la oposición.
El MAS atravesó crisis internas y cambios políticos significativos, incluyendo la renuncia de Morales en 2019 tras denuncias de fraude electoral, la posterior administración transitoria y el regreso al poder en 2020 con Luis Arce Catacora como presidente. Sin embargo, las diferencias entre Arce y Morales profundizaron las divisiones dentro del partido, debilitando su cohesión. Diversas figuras del MAS, como Álvaro García Linera, Gabriela Montaño, Carlos Romero y otros, estuvieron envueltas en escándalos que contribuyeron a la complejidad del panorama político.
La proyección política de líderes emergentes, como Andrónico Rodríguez, no logró consolidarse, cerrando un capítulo en la historia reciente del país. Actualmente, Bolivia se encuentra en un proceso de redefinición política, alejándose del legado del MAS y evaluando los símbolos, debates y conflictos que definieron dos décadas de cambios sociales y confrontaciones políticas


