El director técnico de la selección boliviana de fútbol, Óscar Villegas, ha oficializado la lista de jugadores convocados para dos compromisos cruciales en el calendario nacional: un partido amistoso frente a Trinidad y Tobago y el encuentro decisivo por el repechaje rumbo al Mundial 2026, en el que Bolivia se medirá con Surinam. Estos encuentros se desarrollarán en escenarios estratégicos para el desarrollo del equipo, con el amistoso programado en el emblemático estadio Tahuichi y el repechaje a disputarse en territorio mexicano.
En esta convocatoria, Villegas ha optado por mantener una base sólida de futbolistas que ya forman parte del proceso de renovación y consolidación del equipo nacional. La selección boliviana continúa apostando por un plantel joven, con un promedio de edad que ronda los 24,1 años, lo que demuestra un claro interés por fomentar el talento emergente dentro del grupo. Este enfoque se evidencia en la participación de 15 jugadores que tienen 23 años o menos, representando más de la mitad del total de los 28 convocados.
No obstante, esta juventud no implica falta de experiencia dentro del equipo. La nómina incluye a jugadores con un recorrido destacado y años en la élite del fútbol nacional e internacional. Figuras como Carlos Lampe, portero veterano con 38 años, junto a Guillermo Viscarra (33), Godoy (32) y Melgar (31), aportan ese equilibrio necesario entre juventud y veteranía que puede resultar fundamental en la alta competencia. Esta combinación busca ofrecer estabilidad y liderazgo dentro del grupo mientras se impulsa a los más jóvenes.
Al comparar esta convocatoria con la anterior para los partidos amistosos contra Panamá y México, se observa una continuidad en la estrategia de conformación del equipo. En aquella ocasión, la edad promedio fue ligeramente menor, situándose en 23,08 años, con una participación similar de jugadores jóvenes —13 menores de 23 años— que representaron aproximadamente el 54 % del plantel. Esta coherencia muestra una intención clara por parte del cuerpo técnico de mantener un proceso estructurado y progresivo en la formación del seleccionado nacional.
Dentro del grupo actual también destacan varios talentos muy jóvenes, algunos incluso menores de 20 años. Nombres como Govea (17), Macazaga (19), Torrez (19), Maraude (18) y Paniagua (18) subrayan la apuesta por potenciar a futbolistas que están dando sus primeros pasos en el ámbito profesional pero ya han mostrado condiciones prometedoras para defender los colores nacionales.
Otro dato relevante es que más de la mitad del plantel (16 jugadores) militan actualmente en clubes extranjeros —un 57,1 %— lo cual refleja la creciente internacionalización del talento boliviano. Entre estos futbolistas figuran Guillermo Viscarra, Gerónimo Govea, Diego Medina y otros destacados nombres que han encontrado oportunidades fuera del país. Esta experiencia internacional puede ser clave para elevar el nivel competitivo del combinado nacional al sumar distintas perspectivas tácticas y técnicas adquiridas en ligas foráneas.
En cuanto a la logística previa al repechaje mundialista, Villegas confirmó que tras disputar el amistoso ante Trinidad y Tobago en casa, el equipo viajará directamente hacia México. La Federación Boliviana ha gestionado un vuelo chárter para facilitar este traslado rápido y cómodo para los jugadores y cuerpo técnico. De esta manera, se prevé llegar alrededor del mediodía al destino mexicano para aprovechar la tarde con una sesión de entrenamiento enfocada en ajustar detalles tácticos antes del crucial partido frente a Surinam.
El compromiso contra Trinidad y Tobago no solo tiene valor como encuentro amistoso sino también como preparación vital para lo que será una eliminatoria decisiva rumbo al Mundial. La expectativa está puesta en superar esta primera fase ante Surinam para avanzar hacia una siguiente instancia donde Bolivia podría enfrentarse a Irak. Estos pasos son fundamentales para cumplir con las aspiraciones mundialistas y demostrar crecimiento deportivo a nivel internacional.
En resumen, esta convocatoria refleja un equilibrio entre juventud e experiencia dentro de un proceso estructurado liderado por Óscar Villegas. La selección boliviana apuesta por consolidar su base joven mientras incorpora elementos veteranos que aportan madurez al plantel. La presencia significativa de futbolistas formados o activos en el extranjero aporta además un componente valioso para elevar el nivel competitivo general. Los próximos partidos serán clave no solo por su resultado sino también como parte integral de una estrategia a largo plazo orientada hacia la clasificación al Mundial 2026 y el fortalecimiento continuo del fútbol nacional


